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Martes, 13 de noviembre de 2018



NOTA DE TANO


NOTA DE TANO

Gaetano Pandolfo [email protected] | Miércoles 16 julio, 2008


NOTA DE TANO


Ronaldinho al Milán.
Francisco Avila, de EFE, dibuja el perfil del astro así.
“Fue fichado para hacer historia y cumplió su palabra: una Liga de Campeones de Europa, 2 Ligas y 2 Supercopas le contemplan. Ronaldinho fue la alegría del Barça, hasta que en el verano de 2006 su sonrisa empezó a apagarse. El círculo virtuoso, concepto con el que Joan Laporta acuñó su proyecto en el verano de 2003, se detuvo entonces y desde ahí no volvió a ponerse en marcha.
De eso hace dos años, los que lleva el equipo sin sumar un solo título. En los últimos tiempos, los rumores sobre su disipada vida, su gusto por la noche fueron en aumento, mientras decrecía su rendimiento y el del equipo.
El brasileño ilusionó a los culés, invirtió la historia perdedora del club en los últimos años y fue el emblema de uno de los mejores Barcelonas de la historia.
92 goles en 198 partidos, mejor jugador según la FIFA en 2004 y en 2005, Balón de Oro en 2005, pero más allá de eso, fue el motor del Barça del ‘jogo bonito’, el responsable de que los niños barcelonistas lucieran orgullosos las camisetas con el 10 y la inscripción Ronaldinho en sus espaldas.
Pocos barcelonistas como él salieron aplaudidos del estadio Santiago Bernabéu después de un histórico partido; prácticamente nadie puede marcar un gol como el que logró en Stamford Bridge, en un tiro imposible con Carvalho y Cech como invitados.
Pocas veces en la historia del fútbol, un jugador fue tan determinante y ejerció tanta influencia sobre el terreno de juego a sus compañeros. Lo dijo el secretario técnico del equipo, Txiki Begiristain: ‘Fue un imán para todos. Para Eto’o, para Deco… ¿Quién no quiere jugar con él?’, se preguntaba.
Sin poder despedirse del Camp Nou, que lo idolatró durante unos años, Ronaldinho dice adiós. Atrás quedaron ofertas que no llegaron a concretarse, como la fabulosa de 100 millones del Chelsea de Abramovich, cuando empezaba a despuntar o los continuos rumores sobre su marcha al Milán, club que finalmente consigue sus servicios.
Arropado por su hermano, Roberto; su madre, Miguelina y su hermana, Deisy, el declive de Ronaldinho se hizo patente en cuanto, poco a poco, se fue quedando solo en su mansión de Castelldefels. Se marcharon Roberto, su madre y su hermana de casa; la estrella se aisló en su mundo y todo empezó a complicarse.
En el verano de 2003, Barcelona pagó 27 millones de euros al Paris Saint Germain por el jugador que cuadró el círculo virtuoso de Laporta. Cinco años más tarde, lo vende por 25 millones. El barcelonismo pierde a un ídolo, a uno de los mejores jugadores de su historia, a la altura de Josep Samitier o de Ladislao Kubala.
Ahora con 28 años, Ronaldinho, el otrora mejor jugador del mundo, está dispuesto de iniciar una nueva vida lejos de los focos de Barcelona”.

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