Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 4 Julio, 2008

NOTA DE TANO


Cuando don Constantino Láscaris me dio clases de filosofía al inicio de los 60 en la Universidad de Costa Rica, estudiamos los silogismos.
Sin profundizar en el tema, un silogismo se asienta en dos premisas y una conclusión.
Entonces, como seguidor que soy de Liga Deportiva Alajuelense, me he inventado tres silogismos rojinegros que les paso a contar.
El primero es este.
Premisa uno: Oscar “Machillo” Ramírez se quedó sin trabajo. Después de ser asistente técnico de Hernán Medford en el Saprissa y la Selección Nacional, le “cortaron el rabo” y ahora el Machito está en Guanacaste cuidando su redondel (de vacas de verdad).
Premisa dos: Luis Diego Arnáez dejó el Alajuelense y pasó a trabajar con la Selección Nacional.
Nos da la impresión de que este es el viaje definitivo del Flaco como funcionario del Alajuelense. A Diego no le gusta trabajar con “carajillos” y así lo ha expresado.
Conclusión: Ramírez, manudo de cepa, exiliado varias temporadas en el Saprissa, puede acercarse al club donde deslumbró como jugador y ocupar por ahora el puesto de Arnáez.
El segundo silogismo es este.
Premisa uno: Marcelo Hugo Herrera, técnico argentino es fichado como nuevo entrenador del Alajuelense. Lógicamente ha llegado al país más perdido que el hijo de Limberg.
Premisa dos: con un cuerpo técnico mayoritariamente extranjero, la Liga acusa la falta de conocimiento del entorno nacional de su nuevo estratega y da tumbos en el campeonato.
Conclusión: se asciende a Oscar Ramírez de su puesto en las divisiones menores del Alajuelense, a asistente técnico del entrenador argentino.
Tercer silogismo.
Primera premisa: Herrera fracasa como técnico del Alajuelense.
Segunda premisa: la directiva eriza lo destituye y busca un nuevo entrenador.
Conclusión: se nombra a Oscar Ramírez como director técnico del Alajuelense.
Fin de la novela.
Se cierra el telón.
Retornando al sentimentalismo rojinegro que me embarga, me parece que la combinación de factores que últimamente se han dado en el fútbol nacional y que derivaron en una de sus facetas con el despido de Oscar Ramírez, debe ser aprovechado urgentemente por la dirigencia de la Liga para buscar un acercamiento con su inolvidable mediocampista, de manera tal que lo acerque a sus filas.
En broma o en serio, durante sus temporadas triunfantes en el banco saprissista como asistente de Hernán, se corrió la opinión de que parte del éxito de Medford como entrenador se debía a los consejos técnicos del Machillo, hoy libre de todo vínculo con el club de Tibás.
Todos sabemos que Oscar es de bajo perfil, que rechaza el protagonismo; que tiene una posición económica consolidada, pero estamos seguros de que el gusanillo de ser entrenador titular debe tenerlo escondido por ahí y nada mejor que debute en el equipo donde triunfó como futbolista: el Alajuelense.

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