Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 27 Junio, 2008

NOTA DE TANO


Si Hernán Medford va a seguir como director técnico de Costa Rica, hay que exigirle una cosa: trabajo.
Pero no el trabajo que él dice: no. El trabajo de verdad.
Todos en Costa Rica sabemos y dentro de ese todo está la Federación Costarricense de Fútbol, que el trabajo en la Selección Nacional, el único que lo hace a tiempo completo es Marcelo Tulbovitz.
Y, cuando hablamos de tiempo completo lo decimos no por horas de trabajo u horario cumplido, sino por entrega, motivación, ambición, deseos de victoria, sentido de pertenencia, comunión con una idea y amarre pleno con una ilusión.
El único miembro del cuerpo técnico que trabaja las 24 horas del día en beneficio de la Selección Nacional es su preparador físico, Marcelo Tulbovitz. Solo él está amarrado con el proyecto; solo él se gana el sueldo hacia el Mundial en Sudáfrica; solo él tiene en su mente y en su corazón, mañana, tarde y noche a la selección costarricense, paradójicamente, sin serlo.
Los otros, los demás, suman demasiadas distracciones en su vida privada, sobre todo el señor Medford, metido en diferentes proyectos personales y totalmente desenchufado, desde que dejó la dirección técnica del Saprissa, del día a día con el fútbol y con el futbolista.
Ya no existe el Medford de visita diaria al estadio; no existe el técnico que entrena todos los días: que corre, trota y vive en el zacate del coliseo. No existe el entrenador apasionado, enamorado de un proyecto: comprometido.
Si Hernán Medford va a continuar como técnico de Costa Rica, a pesar de haber hecho absolutamente todos los méritos para ser despedido, hay que marcarle la cancha y en serio y eso es total responsabilidad del comité director de la Federación de Fútbol.
Cuentan y no sé si es rumor, que el ex federativo Eladio Alvarado renunció a su puesto, porque Hernán desobedeció la orden de que viajara a Europa a dar seguimiento a los futbolistas que juegan por allá. Aparentemente el técnico no quiso viajar a Noruega, Bélgica, Dinamarca, Australia y Suiza para conversar con los entrenadores de los “legionarios” y saber en propio terreno cómo andaba la cosa.
Dicen que la excusa para no viajar, fueron sus compromisos laborales extra cancha por estos lares. Cierto o mentira, la verdad es que el entrenador no les dio seguimiento personal a estos futbolistas, vimos lo sucedido a Carlos Hernández, y otro ejemplo, el desconocimiento que se tiene de la carrera de Roy Miller.
La verdad que Medford nunca temió por su puesto, pero el piso se le movió tras el partido en Granada. Hasta ahí se dio cuenta y sintió que lo podían echar, de ahí sus proclamas por una segunda oportunidad. Bueno, si se la dan, que se la gane, pero en serio y vigilar que se haga el trabajo completo es misión de sus superiores que le pagan y muy, pero muy bien.

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