Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 19 Junio, 2008

NOTA DE TANO


Se ha puesto de moda una frase.
“No me gusta que nadie juegue con los frijoles de mis hijos”.
Se la escuché a Ronald Mora pocos días antes de caer como técnico del Santos, cuando hizo referencia a los problemas internos que le causaban algunos jugadores y que ponían en peligro su puesto.
Al final Macho cayó y suponemos que su amistad con los cabecillas del equipo que obstaculizaron su labor se habrá deteriorado.
Estamos claros que el salario es sagrado.
Es el ingreso que permite a las personas responsables mantener a sus familias y a las irresponsables, gastarlo en otros menesteres.
A nadie, absolutamente a nadie le gusta que le “toquen” su salario pero, si se lo “tocan”, que sea siempre hacia arriba; ahora, lo que ganan los entrenadores y futbolistas costarricenses es tabú; es secreto de Estado, cosa curiosa porque en el deporte profesional en casi todo el mundo, se publican los montos de fichajes y salarios por temporada.
De esto hemos comentado mucho.
Cada vez que la Selección Nacional fracasa y eso es a menudo, aquí le entramos al tema por el lado de los salarios que ganan los seleccionados y los cuerpos técnicos y desde luego, las notas causan molestia y rechazo.
Cuando analizamos que el dinero que produce la industria del fútbol en Costa Rica debe ser mejor administrado y repartido, los jugadores millonarios se sienten aludidos, porque “estamos jugando con los frijoles de sus hijos”.
Hay que ver lo que es toparse de frente en el parqueo de un estadio antes o después de un partido, con un futbolista de elite, su esposa y sus hijos.
Aparte de que, desde luego, no te saludan, la señora y el jugador te quieren destrozar con la mirada y por dentro dirán. “Ahí está ese hijo de p… que se mete con el sueldo de mi familia”.
Gajes del oficio, dice uno, pero qué va. Resulta molesto.
Dada la nueva crisis que opera en el fútbol costarricense, reitero mi punto de vista.
Si un dirigente, si un directivo de club desea, quiere y puede pagarle a un futbolista los millones de colones que le cancela, ese será su problema. La plata es de él y que la gaste como guste.
Pero, si como periodistas queremos orientar para salir de la crisis, nadie me saca de la cabeza que el problema surge en las bases y que se debe meter dinero a las ligas menores y a las fuerzas básicas, para que nuestros niños aprendan a jugar fútbol con maestros profesionales, dinero que debe salir de un recorte de gastos en presupuestos de clubes y federación, lo que lógicamente va a “tocar” el bolsillo de los jugadores.
Además, está demasiado expuesta la “dolce vita” de nuestros futbolistas de elite, lujos que después, cuando se dan los pésimos resultados de sus “trabajos”, provocan la ira y frustración de la afición y el cuestionamiento de la prensa como lógico contraste.

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