Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 6 Marzo, 2008

Nota de Tano


Gaetano Pandolfo
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Me encantan los equipos de Juan Luis Hernández, no tanto por lo que juegan, sino como se presentan; chapados a la antigua, los jugadores de Juan Luis se presentan en el terreno de juego uniformados del uno al 11 y esto que a la gente le importa un comino, a nosotros nos parece extraordinario y digno de alabanza.
El fútbol se ensució en el mundo cuando los jugadores, con el permiso de sus técnicos, liberaron las numeraciones de sus uniformes. La pura verdad, cuando vimos a un portero con el número 73, a un defensa central con el 67, a Ronaldo con el 99 y a Iván Zamorano con un 8+1 nos dio náuseas, porque sentimos en nuestro interior que se le había perdido el respeto al deporte.
Así lo sentimos y así lo escribimos; es más, se dieron algunas temporadas en que la numeración a gusto del jugador se presentó solo en los campeonatos latinoamericanos. En Europa, en todas las ligas se respetaba la numeración del uno al 11, hasta que apareció un 00 por ahí y un 41 y el asunto se descompuso.
El domingo pasado el Cartaginés se presentó con Jean Carlo Chacón (1); Sergio Martínez (2), Andrés Chávez (3), Richard Mahoney (4), Martín Arriola (5), Daniel Alvarado (6), Ronald Montero (7), Esteban Granados (8), Minor Díaz (9), José Francisco Alfaro (10) y Leonardo Madrigal (11) y aunque los números no juegan y los brumosos cayeron contra la Liga, este detalle para muchos insignificante tiene para nosotros su propio valor.
Nos retrata un orden, una comunión, el respeto a una jerarquía y un sentido de pertenencia a un club que en el corto camino que resta puede alcanzar para sacarlo de las brasas del descenso.
Mirando a este Cartaginés uniformado como lo hicieron en los viejos tiempos los mejores equipos y selecciones del mundo, hasta que llegó algún “deschavado” a jugar con el número 31, porque ese año nació su abuelita, nos pareció ver reflejado un equipo ordenado, con ganas de reivindicarse y hacer las cosas que restan de mejor manera. Estoy seguro de que lo van a lograr.
Todo lo contrario, y no deja de ser preocupante para la familia guapileña, hemos leído dos entrevistas consecutivas al técnico de Santos, Ronald Mora, en que se queja de la falta de compromiso de algunos jugadores con el club. Incluso el “Macho” los amenazó públicamente con echarlos del vestuario, si siguen comprometiendo el sustento de “su familia”. La de Mora, por supuesto.
Sin dar nombres, el entrenador santista dijo que la dirigencia del club ya conoce a los que no quieren someterse a la disciplina del equipo, lo que nos presenta en el vestuario del Santos una imagen radicalmente opuesta a lo que sucede hoy en el Cartaginés —sobra decir que la UCR está plenamente unida—, de manera que la ruta del descenso se podría definir no solo en la cancha, sino en los vestidores de los tres clubes por ahora involucrados.