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Nos bajaron las enaguas
México inundó el territorio del Saprissa con un tsunami de tristeza

Gaetano Pandolfo
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Venían por el empate.
Guillermo Ochoa lo dio a entender temprano, cuando empezó a retrasar los saques de puerta bajo el abucheo de los aficionados.
Con esa carta de presentación en la grama, Costa Rica no tuvo respuesta, demasiado rápido, el equipo de Rodrigo Kenton les dio a entender a sus rivales, que también se acomodaba a unas tablas que dejarían las cosas igual.
Pésimo presagio para los de casa que empezaron a hundirse temprano, cuando Cristian Oviedo, un experimentado volante de marca y que tenía la difícil misión de bloquear el talento de Giovanni Dos Santos, se inmoló solito con una cartulina amarilla innecesaria que lo sacó mentalmente del partido.
Enseguida, los ticos quedamos estupefactos cuando oímos gritar a los centrales, Umaña y Delgado, que les pasaran a ellos la pelota retrasada, para enviar globos a la guerra a Saborío, Ruiz y Hernández, saltándose el tránsito por la media cancha.
¡Apague y vámonos!
E
sa fue la orden táctica de Kenton, quien, sin Walter Centeno, no confió en jugadores de características similares como Warren Granados y plantó ante los habilidosos aztecas, expertos en presionar la medular, una cintura lenta, sin ideas, sin imaginación, fácil presa de los cinco jugadores que Javier Aguirre formó en esa parte vital de todo equipo de fútbol, con Juárez, Castro, Torrado, Dos Santos y Salcido.
Exactamente igual que Honduras, diríamos que con un sistema táctico idéntico, México despedazó a una oncena asustada, medrosa, ingenua, que retrata un declive preocupante de juego en valores hace poco de buen nivel, como Celso, Umaña, Junior, Alonso, Hernández y Ruiz, todos en la mera “street”.
Fue tan patético el desempeño de Costa Rica que en esta ocasión, el rival ni siquiera tuvo que tomar la iniciativa; conforme pasaron los minutos y ante la pobre exposición de fútbol de los anfitriones, los mexicanos notaron que el partido era de ellos, presionaron un poco, tocaron la pelota, la cuidaron, detalle en el que se lució el veterano Blanco y bastó un gol de camerino para enviar a los ticos al infierno.
Pase de Cuauhtémoc de lado a lado a Giovanni Dos Santos, acepta el hábil entrea
la libre de marca, transita, fija y cruza el zurdazo para romper la estirada de Navas.
Uno a cero en el minuto 46; más que suficiente.
En la segunda parte, Kenton no resolvió la situación; no cuenta su equipo con un plan B de reacomodo de piezas para darle vuelta a la tortilla; se juega emocionalmente; todos corren por la bola sin sentido; no se juega a nada y entonces México hizo fiesta y nos desnudó.
En siete minutos montaron dos contraataques letales; en el primero participaron Juárez, Dos Santos y Franco: en el segundo, Guardado, Dos Santos y el propio Guardado, y a Keylor Navas le robaron la cerradura y los ladrones se metieron a la cocina de su hogar.
Lamentable, doloroso, frustrante.
Hay que repetirlo aunque les duela.
Nuestros millonarios futbolistas juegan muy mal al fútbol.


 
Síntesis

0 Costa Rica
Keylor Navas; Carlos Johnson, Darío Delgado, Michael Umaña, Junior Díaz; Cristian Oviedo (Froylan Ledezma, al 63’), Celso Borges, Armando Alonso (Pablo Herrera, al 75’), Carlos Hernández (Esteban Sirias, al 50’), Bryan Ruiz, Alvaro Saborío.
D.T. Rodrigo Kenton

3 México
Guillermo Ochoa; José Castro, Ricardo Osorio, José Magallón; Efraín Juárez, Israel Castro, Gerardo Torrado, Giovanni Dos Santos (Nery Castillo, al 81’), Carlos Salcido; Cuauhtémoc Blanco (Miguel Sabah, al 75’), Guillermo Franco (José Guardado, al 68’).
D.T. Javier Aguirre

Goles: Giovanni Dos Santos (min. 45), Guillermo Franco (min.62), José Guardado (min. 71)
El mejor: Giovanni Dos Santos
Arbitraje: Neal Brizan. Bien. (Trinidad y Tobago)
Asistentes: Joseph Taylor y Lyndon Burton.
Estadio Ricardo Saprissa
Sábado 5 de setiembre. 8 p.m.

 
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