Noruega crece gracias al petróleo y rompe con la teoría del “Síndrome holandés”
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La abundancia de petróleo y gas puede ser una maldición si no se maneja adecuadamente. Noruega experimentó el temor del “síndrome holandés”, término que se acuñó después de que Holanda sufriera una caída de la fabricación tras el descubrimiento de grandes riquezas petroleras.

A otros países les fue peor. En Venezuela y Angola, el descubrimiento de oro negro deprimió la productividad y los ingresos.

La posibilidad de pescar esa enfermedad ha sido una preocupación en Noruega, el mayor productor de petróleo y gas de Europa occidental. Pero después de casi cinco décadas de producción sin síntomas importantes a la vista, los investigadores del banco central están en condiciones de anunciar al país de 5,3 millones de habitantes que ha pasado el peligro.

De hecho, el descubrimiento de petróleo en realidad ha impulsado la productividad en toda la economía nórdica, según un nuevo documento de 39 páginas publicado por el Banco de Noruega y elaborado por los economistas Hilde Bjornland, Leif Anders Thorsrud y Ragnar Torvik.

El "valor agregado por trabajador en la economía aumentó con el auge del petróleo, ya que hay un aprendizaje práctico en las industrias de servicios petroleros que se extiende a otras industrias", dijeron los economistas.

Según el documento, lo mismo se puede ver en el boom del shale, o esquisto, norteamericano de hoy, que rápidamente ha convertido a Estados Unidos en un exportador neto de petróleo y gas.

"Contrariamente a las predicciones basadas en la influyente teoría del síndrome holandés, hasta el momento no ha habido vaciamiento del sector manufacturero" en EE.UU., escriben los economistas.

La teoría dice que, cuando una economía crea un sector nuevo y rentable, los recursos económicos se desplazan hacia esa área. Esto se conoce como efecto del recurso. Los nuevos ingresos que fluyen desde el sector elevan los precios y el tipo de cambio real. Esto se conoce como efecto de gasto.

Los investigadores dicen que el síndrome holandés y la llamada teoría del “aprender haciendo” han prestado demasiada atención al efecto del gasto. La incorporación de la dinámica de la productividad obtenida por la ganancia inesperada y el efecto del desplazamiento de recursos altera "drásticamente" las conclusiones de la primera teoría del síndrome holandés, dicen los investigadores.

Aunque Noruega necesitó ayuda externa para descubrir petróleo a fines de la década de 1960, desde entonces ha transformado grandes áreas de su industria y se ha convertido en un proveedor mundial de tecnología de petróleo y gas, reemplazando a los sectores menos productivos. Como dice el estudio: "Los trabajadores de los astilleros que solían ser soldadores hoy en día tienen experiencia en la compleja tecnología de aguas profundas".


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