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Noriega, de vuelta en Panamá

El exgeneral Manuel Antonio Noriega regresó a Panamá, más de 20 años después de su captura por el Ejército de Estados Unidos durante la invasión militar de 1989, para hacer frente a condenas que suman más de 60 años de cárcel.
Noriega llegó extraditado desde Francia, con una escala en Madrid, en un vuelo de Iberia que aterrizó en el aeropuerto de Tocumen, para ser inmediatamente llevado a la cárcel de El Renacer.
El exdictador Noriega no recibió ninguna visita tras su llegada al penal, dijo Roxana Méndez, ministra de Gobierno de Panamá.
Además será tratado, según las autoridades, como los demás reos que están a órdenes del Sistema Penitenciario Nacional.
Noriega no ha demostrado arrepentimientos por los delitos que cometió durante la dictadura militar.
El Gobierno de Panamá dispuso alojarlo una celda común en la prisión de seguridad media El Renacer, situada unos 40 kilómetros al norte de la capital, en Gamboa, en una zona selvática a orillas del Canal de Panamá, que cuando Noriega ostentaba el poder estaba bajo control del Ejército estadounidense.
La llegada de Noriega, que en todo momento estuvo custodiado por agentes policiales panameños, aunque no viajó esposado, se produjo en medio de un fuerte despliegue de seguridad tanto en el aeropuerto de Tocumen como en El Renacer para garantizar su integridad.
Según testigos, Noriega ocupó un asiento en la primera fila de la sección económica y vestía abrigo, sombrero y gafas negras.
El exdictador, de 77 años y que tiene problemas de salud derivados de un accidente cardiovascular, ocupará una celda normal y "sin lujos", según han insistido las autoridades.
El presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, insistió en que el exdictador Manuel Antonio Noriega debe pagar por todo el horror que cometió, poco antes de la hora prevista del arribo del exgeneral al país, extraditado de Francia.
Noriega "debe pagar por todas sus penas y todo el daño y todo el horror, todo el oprobio, toda la muerte y todo el atraco que hubo aquí al pueblo panameño" durante la dictadura militar (1968-1989), afirmó Martinelli a los periodistas durante un acto público.
El gobernante aseguró que con la extradición de Noriega, su Gobierno está cumpliendo con el sistema judicial, que indica que "el señor Noriega debe venir a cumplir su condena aquí en Panamá".
"Va a ir a la cárcel como cualquier persona convicta, sin ningún privilegio, y lo que estamos haciendo es cumplir la ley, nada más", aseguró Martinelli, que aclaró que la decisión de permitirle cumplir sus penas en su domicilio es algo que compete al Poder Judicial.
El Código Penal establece que si un juez lo considera oportuno, puede conceder a los presos mayores de 71 años que se encuentren enfermos el beneficio de cumplir sus condenas en su domicilio.
Noriega, que fue condenado en ausencia en Panamá a más de 60 años de cárcel por diversos delitos y tiene abiertos otros procesos, tiene 77 años y hace tiempo sufrió un accidente vascular.
La ley exceptúa de esa norma a los condenados por delitos de lesa humanidad y desapariciones, por lo que, según sus oponentes, no se le debe conceder al exgeneral esa ventaja.
Las autoridades panameñas tuvieron que salvar diferentes obstáculos legales para conseguir su extradición desde Francia, donde el hombre que ejerció el poder de facto en Panamá entre 1983 y 1989 cumplió desde 2010 una condena por lavado de dinero.
Anteriormente, el exdictador tuvo que purgar una condena por narcotráfico en Estados Unidos, a donde fue llevado en enero de 1990 tras entregarse a las tropas estadounidenses que habían invadido el país el mes anterior para lograr su captura y acabar con su régimen.

Ciudad de Panamá / EFE
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