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Viernes, 14 de diciembre de 2018



FORO DE LECTORES


Nobel para la Economía institucional

| Lunes 09 noviembre, 2009


Nobel para la Economía institucional

La semana pasada, la Academia Sueca encargada de la asignación de los premios Nobel nos sorprendió nuevamente, además de la entrega del Nobel de la Paz al presidente Obama, se ha dado un premio que por lo general venía siendo entregado a economistas de la corriente neoclásica de los Chicago Boys a dos economistas heterodoxos de la nueva economía institucional. El premio recibido, significativo en lo monetario no es tan relevante, como lo es la intención expresada en la justificación de la entrega.
Se trata de un viraje claro de la premiación que ha pretendido entregar no solamente a Ostrom y Williamson, Ostrom destacada como la primera mujer en recibir el premio Nobel de Economía —impulsada por su trabajo sobre las instituciones que gobiernan el uso de bienes comunes, particularmente importante para la economía ambiental y la determinación de regímenes colectivos de propiedad—; el segundo, el autor más representativo de la corriente moderna de la economía institucional —que ha puesto particular atención a los mecanismos de gobierno y costo de transacción relacionados con las imperfecciones de mercado—.
Dos lecciones importantes nos deja la entrega de este nuevo Nobel, la primera está relacionada con la enseñanza de la economía en nuestros foros y academias universitarias, es claro que en el pensum de un buen economista de hoy deben pesar más los créditos de materias nuevas como organización industrial, la economía ambiental y por supuesto, la economía institucional y un poco menos de teoría clásica de mercados perfectos o de modelos matemáticos. Se trata entonces de reformar la enseñanza de la economía para incorporar estas nuevas corrientes de pensamiento que irrumpen en la profesión y que son fundamentales para entender y atender los nuevos problemas de la ciencia económica. El segundo aspecto, como consecuencia del primero, la mayor atención que deben darle los países y por supuesto los gobiernos a la gobernanza, los mecanismos institucionales y, en general, los costos de transacción. Aspectos todos que en el modelo tradicional neoclásico son dados y que efectivamente son muy trascendentes para entender las nuevas dinámicas económicas de nuestro tiempo.
Felicitaciones a Elionor Ostrom por su premio y aporte, al igual que al profesor Williamson que lo recuerdo muy bien de los cursos doctorales en economía institucional llevados en Dinamarca. La primera ha estado en el país varias veces en eventos de economía ecológica y de economía ambiental, el segundo debería ser prioridad en una invitación próxima de la academia costarricense. Ambos llenan de regocijo a aquellos economistas que si bien hemos venido contribuyendo de a poquito con la teoría institucional, creemos que existen otras formas no neoclásicas de entender el mundo económico. Para aquellos que pensaban que en el modelito neoclásico se acababa la historia, la Academia Sueca los ha mandado de repaso obligatorio por estas nuevas formas de ver la economía. Enhorabuena un premio Nobel para la Economía Institucional.

Leiner Vargas Alfaro
Economista