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Domingo, 18 de noviembre de 2018



FORO DE LECTORES


¡No soy el camión de la basura!

| Sábado 06 diciembre, 2014


El advenimiento de las 15 primaveras del siglo, es propicio para meditar en ese ente etéreo al que denominamos Patria, si realmente la amamos, tiremos por la borda egoísmos y mezquindades


¡No soy el camión de la basura!

El más ansiado mes nos alcanzó, diciembre tiene la magia que supera con creces a sus hermanos del calendario, la Navidad nos transforma, es inevitable no ser indiferentes a la particularidad de esta porción del tiempo.
El aumento de empleo, aunque sea temporal, recuerda la gracia de derivar el sustento de la labor honesta, por humilde que sea, las cogidas de café, el trabajo en las tiendas y el comercio, todo contribuye a allegar fondos adicionales al hogar.
Alimentos que durante el resto del almanaque no aparecían en la mesa, emergen en la dieta por la magia de unos colones de más. ¡Todo se transforma cuando agoniza el año!
Es tiempo de propósitos y empeños, los triunfadores los conservarán a lo largo del camino, otros los dejarán tirados a la vera de la senda, puede que algún día los recojan porque no siempre se puede a la primera vez, la presea será para los que perseveran, los triunfadores emergen de las caídas, el tesón los hace levantarse hasta que alcanzan el anhelado sueño.
Es tiempo de reconciliación, primero con nosotros y luego con los semejantes, de construir un lenguaje que edifique mediante palabras de bondad y armonía, de desterrar el rencor, de comenzar a sanar esa vieja herida que llevamos abierta en el alma, esa cicatriz que atormenta y ata las alas, hasta impedir que se desplieguen en vuelo hacia la ansiada paz.
El advenimiento de las 15 primaveras del siglo es propicio para meditar en ese ente etéreo al que denominamos Patria, si realmente la amamos, tiremos de una vez por la borda los egoísmos y mezquindades, en la política, en los negocios, en las relaciones cotidianas.
Pensemos en el valor intrínseco de la naturaleza humana, fuimos colocados en la cúspide de la creación, como personas y ciudadanos tenemos derecho a aspirar a lo mejor, ni por asomo nos parecemos al camión de la basura, que nadie tire en nosotros los despojos de sus amarguras, de los odios, de la putrefacción que los carcome, solo así naceremos nuevamente a la vida.

José Luis Valverde Morales

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