Enviar

La crisis financiera se trata de solucionar con medidas que evidentemente no han servido para reactivar las economías y generar suficiente empleo

No se equilibran empleo y desempleo


Sin entrar al debate sobre cuáles son realmente las medidas a tomar para favorecer la generación de empleo, está claro que lo hecho hasta ahora no conduce a ello.
El deseado equilibrio no se produce si a la vez que aparecen nuevas ofertas laborales por otro lado se está produciendo desempleo.
Los europeos no están solos en su sufrimiento por falta de trabajo puesto que los estadounidenses les acompañan en esa grave situación.
Este medio informaba el jueves de la semana anterior, datos de Bloomberg News, sobre el hecho de que casi el 17% de los jóvenes de entre 16 y 24 años en esa nación del norte carecía de empleo. Las cifras son de agosto recién pasado.
Crece el número de sus graduados universitarios de entre 25 y 29 años y muchos de ellos intentan solventar sus mínimas necesidades trabajando en un bar, vendiendo libros o cocinando, entre otras formas de sobrevivir sin poder aplicar los conocimientos adquiridos en la universidad para lo cual en la mayoría de casos adquirieron grandes deudas.
El fenómeno no es nuevo. Ya hace décadas algunos médicos, ingenieros, odontólogos o abogados se empleaban en países suramericanos como dependientes en tiendas o manejaban un taxi por que no conseguían laborar en su profesión.
Quizás la diferencia hoy es que el fenómeno esté más generalizado y acentuado por la crisis financiera que se trató de solucionar con medidas que evidentemente no han servido para reactivar las economías como para que empiecen a generar suficiente empleo.
En Costa Rica ha comenzado a desmejorar la oferta de trabajo y lo menos que debería hacerse es poner las barbas en remojo, aprender de las equivocaciones y actuar en consecuencia.
Es necesario comprender el origen del problema para no fallar con las soluciones y no volver sobre errores como haber aumentado en gran número el empleo público sin ninguna medida de acompañamiento para que, al menos, la mayor carga para las arcas públicas se hubiera traducido en alta eficiencia de las instituciones donde creció la planilla. Sabemos que no hubo ese acompañamiento. Solo se aumentaron miles de plazas públicas.
Los estadounidenses no quieren correr la suerte de los europeos y los costarricenses no tienen por qué temer lo mismo a menos que sus gobernantes apliquen medidas incorrectas.
Ver comentarios