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Si las contravenciones que realizan los conductores de vehículos en las calles más congestionadas de San José, obstaculizando la circulación, se estuvieran controlando, se comprendería la medida de restricción vehicular

No se controla la circulación

La restricción vehicular, que debería quedar sin efecto a partir del 31 de este mes, se mantendrá por más tiempo, según informa una nota de este medio ayer, aunque el plazo de ampliación y el horario no se han definido aún. Esto se encuentra en estado de estudio por parte de la Dirección de Ingeniería de Tránsito del Ministerio de Obras Públicas y Transportes.
Las razones que se dan para seguir afectando a las personas que se movilizan en sus propios vehículos, obligándolas a dejarlos guardados un día a la semana, es que ciertas obras que se realizan se han retrasado, como un puente sobre la rotonda en Alajuelita, que debería estar concluido pero aún sigue en construcción.
Se argumenta que no se desea crear un tapón vial en la capital y que si no existieran obras en construcción la restricción se levantaría.
Cuando esta medida se creó, la razón que en aquel entonces se dio fue la búsqueda de ahorro en combustibles. Que la medida diera ese resultado es algo que nunca se probó y entonces se comenzaron a esgrimir otros discursos. Suponemos que otras múltiples argumentaciones podrán surgir después para continuar con la medida restrictiva, pero igualmente resultarán poco convincentes porque no se ejerce control alguno sobre una serie de contravenciones que se suceden continuamente en las calles sin que se castigue a los infractores, aun cuando esto produce las presas que se dice querer evitar.
Quienes se ven en la necesidad, por razones de trabajo o estudio, de circular por las calles del casco céntrico y zonas cercanas a él, comprueban continuamente que los conductores generan enormes presas deteniéndose para virar donde no deben porque hay doble raya amarilla, así como que las calles están saturadas con vehículos parqueados a ambos lados, que taxis y autobuses se detienen a recoger o bajar pasajeros en el centro de la calle y una larga lista, como dijimos, de contravenciones, que causan graves problemas de circulación por nuestras angostas vías.
Si todo esto se estuviera controlando y evitando, sería más comprensible que se prolongue el periodo de restricción vehicular, eso sí, con fecha fija de conclusión de obras en las vías.


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