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Una alta calidad en los servicios médicos privados dirigidos al turismo (instalaciones, equipamiento, profesionales), generaría en el país el parámetro a seguir también por los servicios que brinda la seguridad social a la población asegurada


No retrocedamos en materia esencial


Pensar solo en la rentabilidad de un negocio, sin asegurarse de la calidad del servicio que se prestará es como matar la gallina de los huevos de oro desde el inicio.
Siempre habrá un competidor deseando sacar provecho de un descuido como ese, de una mala estrategia.
Si se trata de consumo interno, ya hay suficiente cultura en el país como para que los consumidores comparen la relación precio calidad. Esto lo enseña la experiencia cada día.
Pero si se trata de atraer consumidores del exterior, las exigencias pueden ser aún mayores y esto debe estar contemplado desde el inicio. Los encargados de diseñar una empresa exitosa deben saberlo.
Sin embargo, este es el tema que aborda una nota de este medio ayer, al referirse a la falta de acreditaciones que certifiquen la calidad de la industria del turismo médico en el país.
Según parece, esta es la mayor limitante para que los profesionales de la salud compitan con otros destinos de la región.
Lo curioso es que parecieran existir en Costa Rica todas las posibilidades para que las empresas que brindan estos servicios, si lo desean, puedan cumplir con las máximas exigencias internacionales y operar debidamente acreditadas.
Los empresarios no se verán beneficiados por no mostrar el suficiente interés en esto, al no ser una exigencia del Ministerio de Salud, porque se trata del éxito de su negocio.
¿Por qué esperar controles estatales más estrictos en algo que solo irá en beneficio de sus propios intereses?
Más bien, pareciera que una alta calidad en los servicios médicos privados dirigidos al turismo (instalaciones, equipamiento, profesionales), generaría en el país el parámetro a seguir también para los servicios que brinda la seguridad social a la población asegurada, reto principal del próximo gobierno si se busca conservar la calidad de nuestros recursos humanos.
Lo contrario, sería una vergüenza nacional que le daría la vuelta al mundo en muy poco tiempo para desprestigio de la Costa Rica Esencial, porque sería un grave retroceso en materia esencial.
 

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