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Lunes, 12 de noviembre de 2018



EDITORIAL


No perder el norte

| Jueves 28 julio, 2011




La mercantilización de la información no debe encandilar a los periodistas

No perder el norte

El escándalo de los pinchazos telefónicos del desaparecido periódico británico News of the World ha llenado portadas alrededor del mundo; al mismo tiempo, ha llamado a los medios a estar siempre alertas de no perder el norte.
Al parecer, durante varios años la publicación dominical más vendida del Reino Unido y que forma parte del conglomerado de medios News Corporation, propiedad del magnate australiano Rupert Murdoch, había pinchado los celulares de varias personas, entre ellas celebridades y miembros de la realeza británica.
Pero una intromisión en específico fue la gota que rebosó el vaso: un detective privado, contratado por el tabloide, había pirateado el correo de voz de una niña que había sido secuestrada y asesinada.
Este espantoso atropello a la privacidad de la menor dio falsas esperanzas a la familia de la niña y destapó el nido de ratas que se urdía entre los pasillos del tabloide y de la Policía Metropolitana de Londres.
El encargado de desenmascarar este escándalo fue el diario The Guardian, férreo opositor del News of the World.
Cayeron los periodistas y editores del periódico de Murdoch; el mismo magnate y su hijo, que encabeza las operaciones de News Corp. en el Reino Unido, están siendo cuestionados y el jefe del Scotland Yard renunció. Sin embargo, este vergonzoso episodio podría traer más consecuencias para la prensa británica.
Se prevé un mayor control por parte del Gobierno inglés hacia la prensa. Justos pagarán por pecadores.
El gran problema es que en el Reino Unido, como en muchos otros países, incluido el nuestro, los periódicos más vendidos son de corte sensacionalista y esta alta demanda de contenido amarillista se convierte en una justificación para estos medios para publicar prácticamente cualquier cosa, aunque esto signifique irrespetar la vida privada, la integridad, o incluso la muerte de las personas.
No es en absoluto despreciable el gran negocio que debe haber significado el News of the World para sus dueños, que vendían más de dos millones de ejemplares al día, sin embargo este tabloide desvirtuó en todo su sentido los objetivos principales de los medios de comunicación de informar, entretener y educar al público.
La mercantilización de la información no debe encandilar a los periodistas, no debe cegar a quienes tienen en sus manos la labor de mostrar la realidad en tanto esta sirva como elemento para la toma de decisiones.
Es importante que los medios no pierdan ese norte, esa responsabilidad y ese deber.