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Los costarricenses son los latinos más longevos y han sido considerados los más felices del mundo, pero el reto será conservar las condiciones de vida que los llevaron a ese lugar y que están cambiando

No perdamos lo ganado

La noticia de que los costarricenses son los más longevos entre los habitantes de Latinoamérica, de acuerdo con el Reporte de Competitividad Global del Foro Económico Mundial, bien puede unirse a otras divulgadas que nos consideran el país más feliz del mundo, porque ambas cosas podrían tener relación. Ambas nos hacen un sitio apetecido por muchos para vacacionar o trabajar.
Todo está en estudio y habrá que ver qué concluyen las investigaciones sobre las razones de que seamos felices y longevos, a pesar de que vivimos en un país de bajos ingresos económicos anuales.
Desde el clima hasta la dieta tradicional, el país tiene los componentes para llevar una vida sana, dice una nota de este medio ayer, al mencionarnos en el primer lugar de la región con una esperanza de vida de 78,9 años, por encima de Chile, Panamá y Argentina.
Sin embargo no podemos dejar de lado una realidad. Los costarricenses han venido modificando sus hábitos de vida, alejándose de esa cocina tradicional que da preferencia a las legumbres, los vegetales y las frutas naturales, para consumir más alimentos y condimentos envasados y las llamadas comidas rápidas. Esto trajo consigo no solo la ingesta de preservantes, saborizantes y grasas no saludables, sino un aumento del sobrepeso y la obesidad.
Otros hábitos de vida también cambian y los niños y jóvenes de hoy prefieren pasar mucho tiempo sentados frente a una computadora en vez de estar en movimiento y al aire libre.
Todo esto debería analizarse y las conclusiones quizás fueran la base para diseñar e implementar una política nacional de salud que devolviera a los costarricenses a los hábitos que los hicieron longevos y felices.
Por otro lado, el sistema que otorga asistencia en salud de forma universal a la población, indudable factor coadyuvante para los índices de longevidad alcanzados, se ha deteriorado considerablemente poniendo incluso en peligro la vida en muchas ocasiones por las largas listas de espera.
Si Costa Rica quiere conservar esos privilegiados lugares que ocupa en algunos rankings mundiales, deberá atender a esas y otras condiciones que han permitido a sus habitantes disfrutar de una larga vida y sentirse felices. Deberá procurar, entre otras cosas, que se retomen los hábitos de vida saludables y que la población de adultos mayores se mantenga activa y con buena calidad de vida.
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