Alejandra Esquivel

Alejandra Esquivel

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Jueves 3 Julio, 2014

Las capacidades y responsabilidades del recurso humano de las unidades ejecutoras y técnicas también deberán ser revaloradas


No más excusas

Esta semana trascendió que Fernando Quevedo, representante en el país del Banco Interamericano de Desarrollo, manifestó que Costa Rica es uno de los países más lentos en ejecutar fondos.
Este tipo de estadísticas son de alta valía cuando se quieren marcar puntos de inflexión entre el pasado y las nuevas promesas que se ponen sobre la mesa.
La mayoría de nosotros estaremos cansados de atender mil y una excusas sobre la baja efectividad en el cumplimiento de objetivos de los proyectos que nos anuncian con bombos y platillos.
Lo que no se ejecutó: ¡ya no fue! En este momento, lo que necesitamos es que alguien nos explique qué es lo que harán para revertir esa cruda realidad.
Me preocupa que las autoridades del país no terminen de darse cuenta que organismos como el Banco Interamericano de Desarrollo o el Banco Mundial, si bien es cierto nos prestan plata y además lo hacen con condiciones más favorables que las que nos daría otra instancia como un banco comercial (en cuanto a tasa de interés por ejemplo); también es innegable que ellos procurarán no perder un centavo en su actividad comercial, por lo que sería un tremendo error si considerásemos estos préstamos como un favor de coste cero.
La burocracia es el tema de nunca acabar para marcar la diferencia entre los proyectos eficientes y los que se traban a cada chasquido de dedos.
Muchas veces la burocracia asfixia a los involucrados a tal grado que hasta llegan a preferir no hacer nada con tal de no meterse en problemas y no tener que saltar, en el caso del sector público, entre: proveeduría, legal, financiero-contable, las unidades técnicas, la unidad ejecutora, las partes subcontratadas… una y otra vez.
Hay etapas iniciales e incluso previas que muchas veces tampoco se manejan diligentemente. Los estudios de factibilidad, por ejemplo, tienden a ser muy idealistas pero poco realistas en términos del cumplimiento de supuestos o condicionantes del éxito de los proyectos… si nos metemos por ejemplo en el área gris de las expropiaciones empezaríamos a entender algunos agravantes de la ejecución de dinero para infraestructura vial, por mencionar un caso concreto.
Las capacidades y responsabilidades del recurso humano de las unidades ejecutoras y técnicas también deberán ser revaloradas. Tener gente en planilla académicamente preparada, no es suficiente para hacer frente a proyectos específicos.
El problema se agrava cuando desde los municipios hasta los ministerios y los poderes del Estado ni siquiera se cuenta con recurso humano con criterio para definir los términos de referencia de una licitación y mucho menos para dar seguimiento acertado a una consultoría de alcance e impacto significativo para el país.
El problema por solucionar no se acaba ahí: tener personal capacitado pero sobrecargado, por motivos obvios tampoco nos llevará a ningún lado.
Proyectos con ejecución tan vergonzosa como Limón Ciudad Puerto o que de 121 proyectos de vías municipales, solo siete se hayan concluido en dos años: deberían ser razones suficientes para dejar las excusas y empezar a evidenciar soluciones.

Alejandra Esquivel G

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