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El hecho de que un presidente vuele en avión privado sin costo crea un posible conflicto de intereses
No hay vuelo gratis
El Gobierno, al igual que los demás funcionarios, tiene que pagar por lo que consume

Hace dos semanas, Laura Chinchilla voló a Nicaragua en un avión privado prestado, propiedad del empresario Alberto Esquivel.
Que un presidente reciba un aventón podría no ser bien visto por la opinión pública, aun antes de asumir el poder.
El mandatario debería desplazarse en vuelos comerciales lo más posible, incluso para giras por el continente sería adecuado que rente un avión a una empresa privada, opinó José Merino, ex legislador.
A su juicio, cuando un presidente o presidenta viaja pidiéndole un favor a un empresario, esto podría crearle un lazo de dependencia inapropiado con este sujeto privado.
Esto podría infringir la legislación existente sobre el enriquecimiento ilícito, en cuanto a donaciones en especie, según Luis Gerardo Villanueva, presidente de la Asamblea Legislativa.
La opción de viajar en vuelos comerciales no es perfecta; no obstante, no involucra potenciales conflictos de intereses.
Para los viajes fuera de Costa Rica, las líneas aéreas comerciales son una solución segura y barata, pero tienen el inconveniente de que el pasajero no siempre se puede ir y venir cuando quiera.
Sin embargo, normalmente no hay problema en que el gobernante pase algunas horas más fuera de casa cuando se desplaza en vuelos comerciales, en el caso de un país pequeño, que no enfrenta crisis externa ni interna.
En lo que al servicio de aerotaxis se refiere, no es una alternativa viable en este país.
Hay pocos aviones adecuados para alquilar en Costa Rica, ninguno de los cuales —básicamente turbohélices— puede volar con mal tiempo.
Por otra parte, por razones de seguridad, el presidente y otros altos funcionarios no deben viajar en aviones que no hayan recibido mantenimiento por parte de mecánicos autorizados por el Gobierno.
Otra alternativa es que el Estado alquile aviones adecuados a empresas particulares; en este caso se podría contratar un jet de negocios.
Sin embargo, esto significa desarrollar un protocolo, con montos que se establecen de acuerdo con varios detalles que incluyen el tipo de aeronave y la naturaleza del viaje en un caso particular.
Dependiendo del modelo de la aeronave y del precio del combustible, el costo de volar en jet empresarial varía entre $3 mil y $5 mil por hora. Así, incluso un viaje corto puede costar $10 mil.
En caso de que el dignatario viaje en grupo, (acompañado de tres, cuatro o más personas) el costo de un jet privado sería semejante al de los boletos de primera clase en una aerolínea comercial. Además, el público se beneficia de la comodidad.
El problema de Costa Rica es que en el pasado, los presidentes y altos funcionarios han volado en aviones prestados por propietarios particulares, sin costo.
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