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Deben prevenirse intensas y prolongadas temporadas de lluvia, inundaciones, huracanes y modificaciones en la temperatura del clima que afectarían gravemente al agro

No esperemos a tener el agua al cuello

La gran sequía que golpea fuertemente al agro en Argentina, con los registros de lluvias más bajos de los últimos 40 años, ha puesto a trabajar fuertemente a la Comisión de Emergencia Agropecuaria de ese país, para evaluar qué mecanismos son los más propicios para este momento. Ayudas por varios millones de dólares para pequeños agricultores de provincias como Santa Fe, Buenos Aires, Córdoba y La Pampa han resultado insuficientes y se han declarado en emergencia algunos municipios donde se dieron por perdidos cultivos de maíz.
Los efectos del cambio climático están causando problemas de diverso orden en algunos países. Mientras algunos se ven afectados por inviernos inusuales con nevadas fuera de lo normal que interrumpen la circulación por las carreteras y detienen a veces el tráfico aéreo; otros, como el caso de Argentina ahora, se ven azotados por prolongadas sequías que amenazan la producción agropecuaria.
En otras regiones del planeta, como es nuestro caso, pueden suceder grandes e intensas temporadas de lluvia (al menos por ahora) provocadoras de inundaciones y daño de cultivos, huracanes y modificaciones en la temperatura del clima suficientes como para afectar negativamente las prácticas acostumbradas en el agro.
Las migraciones de aves u otras especies a zonas diferentes en busca del clima que les permita sobrevivir, es apenas una de las evidencias que los estudiosos señalan de que se sufren ya las consecuencias del cambio climático ocasionadas por la acción humana.
Lo que no se tiene claro es si el gobierno cuenta con un panorama detallado de cuáles son las zonas que deben cambiar de cultivos, cuáles las que por ahora pueden continuar igual si se brinda auxilio a los pequeños productores y qué está haciendo al respecto el ministerio del ramo, ya que no cuenta el país, hasta donde sabemos, con una Comisión de Emergencia Agropecuaria que vaya estudiando las diferentes situaciones y recomiende las acciones tanto al Gobierno como a los agricultores y ganaderos.
Medidas como el dragado del cauce de algunos ríos (sin confundir esto con explotaciones mineras), construcción de nuevos puentes donde el estado de estos podría significar el aislamiento de alguna zona, entre otras disposiciones de tipo preventivo, deberían estarse realizando durante la estación seca en la que estamos, además de asesorar y auxiliar a los pequeños agricultores para enfrentar las posibles contingencias.

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