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No es campeón, ¡es tricampeón!
Alajuelense llegó hasta los penales para consagrarse como el mejor del campeonato

Con garra de esa que tienen los leones para defenderse y agresividad para contragolpear, sin dejar de lado precisión a la hora de liquidar. De esos elementos se valió Liga Deportiva Alajuelense para, en cancha extraña, alzar, por tercer año consecutivo, el trofeo de campeón.
Lograrlo no fue nada fácil, al frente estaba el Herediano, que cual tigre hambriento y sediento de gloria le atacó una y mil veces, por alto o por bajo, pero al final el León es el Rey.
No bastaron 90 minutos para tener un campeón, tampoco 120, sino que se tuvo que recurrir al lanzamiento desde el punto de penal para romper el empate a un gol, y allí, en la famosa ruleta rusa, donde han fallado hasta los más grandes, un 6 a 5 le dio el título a los rojinegros.
Y aunque es el tercero, según los mismos protagonistas es el que más sabe, porque fue sufrido, lleno de factores internos y externos que lo pusieron en peligro.
Y para no perder la costumbre, en la misma tanda de penales estuvieron a uno de perder, pero entre Anderson Andrade, quien lo falló, y Patrick Pemberton, el mejor del partido, deteniéndolo, lo evitaron.
Ya en el juego, la preparación por parte de Oscar Ramírez fue buena, sobre todo porque tuvo un tropiezo más para hacer la alineación, al lesionarse el jueves Kenner Gutiérrez.
Y como un mago, reordenó la formación y sacó del sombrero a Jorge Davis. ¿Lo recuerdan?, tan solo ha jugado 14 minutos en el campeonato. Es contención y lo puso de stopper, lo mandó a anular al “Mambo” o a quien fuese por su zona y ¿saben qué?, lo hizo a la perfección.
Ramírez sabía que Jafet Soto iba a mandar a sus jugadores a liquidar el juego cuanto antes, que los iban a encerrar, por eso pobló la defensa, no con tres en el fondo, sino con cinco, ya que Kevin Sancho y Meneses no subían.
Además de cortar el juego a como diese lugar, no podía dejar que el rival creciera y, así, en 20 minutos ya contaba con 12 faltas. En eso tuvo de cómplice al silbatero Jefrey Solís, quien les dejó golpear y no amonestó.
Y entonces se vio un partido donde la pelota la tenía Herediano, la Liga esperaba y fauleaba, no pasaba peligro y, cada vez que podía, iba al contragolpe, llevando más peligro que el anfitrión.
Tanto así que primero Cristian Oviedo, con remate desviado, y luego Alejandro Alpízar, de tiro libre, que desvió en gran forma Daniel Cambronero, estuvieron a punto de abrir el marcador.
Los florenses no veían por dónde, si la llevaban de pie a pie eran detenidos con faltas y, si enviaban centros, Elías Palma, de buen juego, Porfirio López y Davis, respaldados por Pemberton, controlaban con facilidad a Olman Vargas.
¡Ahh!, hubo polémica en el cierre, cuando Cristian Oviedo, ya amonestado, hizo otra falta y Solís no quiso expulsarlo. El silbatero, para compensar, tampoco señaló una clara mano en el área de Anderson Andrade.
La complementaria y los tiempos extra se pueden describir en tres facetas. El gol de la Liga, el empate y el dominio infructuoso de los florenses; bueno, infructuoso por culpa de Pemberton.
Minuto 55, Sarvas inicia contragolpe, pierde la pelota, la recupera Sancho, saca dos marcas, en el afán de despejar de Pablo Salazar, pasa el balón donde estaba Sarvas, en posición prohibida por cierto, y este fusila a Cambronero, para poner el 1 a 0 y silenciar el Rosabal Cordero.
Jonathan McDonald, quien tuvo una discreta participación en el último juego con los manudos, dejó ir el 2 a 0 ante pase de Alpízar, pero remató de cabeza desviado.
Sin embargo, apareció el mejor cambio. Jafet Soto sacó a Núñez y metió a Jorge “La Flecha” Barbosa, quien fue un dolor de cabeza para la Liga, al punto de gestar las mejores acciones.
En una de esas, al 70, recibió en el área, sacó dos marcas, muy suaves por cierto, y sirvió a la llegada de José Luis Cordero, quien fusiló a Pemberton para decretar el 1 a 1, y convertir el estadio en una fiesta.
Los restantes 20 minutos de tiempo oficial, más los 30 suplementarios fueron de una sola cara y un mismo sector de la cancha, específicamente el área manuda.
Y mientras Barbosa hacía loqueras, sacaba marcas, remataba, pasaba, emergió, como el más grande, Patrick Pemberton, para con paradas sensacionales, llevar a su equipo al título.
La mejor el tiro libre que le detuvo a Marvin Angulo, justo en el minuto final y que iba al ángulo. Y el más importante, el penal a Andrade, sin duda digno de campeonato.
Y llegaron los penales y la suerte se vistió de rojinegro, para darle a Alajuelense un tricampeonato y a Herediano, una vez más, la espalda. Ya son 18 años sin título.

Cristian Williams Méndez
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