Marcello Pignataro

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Lunes 16 Marzo, 2009

No se equivoca, don Alberto

Marcello Pignataro

Don Alberto Cañas, quien me hace el enorme honor de leerme, comentó mi columna del lunes 9 de marzo en su “Chisporroteos” del miércoles 11 de marzo.
Me pregunta don Alberto, luego de que yo hiciese la afirmación de que votaría por doña Epsy Campbell si la convención del PAC fuese totalmente abierta, cuál sería mi decisión si doña Epsy no resultara escogida como candidata. La pregunta va dirigida directamente hacia si votaría por quien resultase candidato del PAC o si, al no ser electa mi “candidata”, me inclinaría por otras opciones. La respuesta es que, muy posiblemente, no votaría por el PAC en las elecciones de 2010 (así que, no se equivoca don Alberto) lo cual es lo mejor que le puede pasar a cualquier candidato porque, en todas las elecciones en las que he tenido el privilegio de votar (seis, contando la última para alcalde) solo he ganado en una ocasión (la de alcalde).
Nunca he sentido obligación con ningún partido en particular, sino que siempre he encontrado cierta empatía con una persona. Lejos de ver si la bandera es rojo y azul, verde y blanco, azul y amarillo o amarillo y rojo, me enfoco más en las propuestas, las ideas, las formas de pensar de cada quien y, conforme a esas variables, tomo mi decisión.


De la misma manera en que posiblemente no vote por el PAC si doña Epsy no es candidata, es muy probable que tampoco vote por Liberación Nacional si doña Laura no es la candidata. Y no se trata de un asunto de género, como puede ser que haya dejado entrever al final de mi columna del lunes, sino de coincidencia de ideas. En ese sentido, coincido más con la manera de pensar de doña Epsy que con la de don Ottón y más con doña Laura que con don Johnny o don Fernando.
Una de las razones, en mi humilde opinión, por la que Costa Rica está estancada es la tendencia de la gente a votar por la bandera y no por la persona. En las elecciones pasadas trabajé con y voté por el partido UPC (por cierto: primera vez en mi vida que trabajo en política) y no considero que haya perdido. Voté de acuerdo con mi conciencia, porque creía en el candidato y comulgaba con sus ideas y no por el color de la bandera.
No comparto las opiniones externadas por don Ottón Solís y no votaría por él. No creo en la renegociación del Cafta, lo cual automáticamente me inhibe de votar por don Román Macaya. En el caso específico del PAC me parecen mejor las ideas de doña Epsy (de lo poco que he podido leer, al menos) y sí votaría por ella, pero por esas razones. No porque considere que doña Epsy sea más fácil de derrotar que don Ottón o que don Román.
Al final del camino lo que importa es el bienestar del país y será la mayoría la que elija, de acuerdo con su conciencia, con su color político o con su tradición familiar, quién se encargará de llevar las riendas del país de 2010 a 2014. Será hasta entonces que sabremos si se permite la continuidad del partido actualmente en Gobierno o si damos un viraje extremo.
Espero, eso sí, que la mayoría no se decante por “Ninguno” o por “NS/NR”.