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Jueves, 17 de octubre de 2019



COLUMNISTAS


¡No aceptamos injerencia extranjera para criticar a nuestro gobierno!

Emilio Bruce [email protected] | Viernes 23 noviembre, 2018


Sinceramente


En la Cumbre Iberoamericana celebrada recientemente en Antigua Guatemala, dos países amigos a quienes el nuestro ha guardado las espaldas más allá de lo que muchos consideraban oportuno y congruente, han atacado a Costa Rica y al señor presidente don Carlos Alvarado.

El gobierno de Venezuela, representado por su canciller, tuvo expresiones agresivas, desagradables contra el de Costa Rica y ofreció la mediación del gobierno Maduro en la huelga que estamos atravesando. Este hecho me ha causado gran sorpresa ya que a ese país el gobierno de Costa Rica no acusó sumándose a muchos otros ante la Corte de Justicia Internacional. La oficiosa solidaridad venezolana con los sindicatos, y con un sindicalista en particular, siento que es a compadre hablado y cuidado si recursos venidos de aquel país no han alimentado la huelga y sostenido a los sindicalistas.

El gobierno de Nicaragua ha hecho otro tanto. El canciller del régimen de los Ortega Murillo ofendió al país, a nuestro gobierno y atacó al presidente. También señaló la huelga en el país y entre otras cosas acusó la “represión” y los “muertos”. El país no reprimió y no ha habido muertos en toda esta jornada. Esta oficiosa declaración del señor canciller de Nicaragua me hace un empate interesante con la información circulada en el país de la infiltración de agitadores profesionales para generar desórdenes acá.

Mi impresión de que se produjeran ataques nicaragüenses y venezolanos y se hablara de mediación venezolana cuando ellos no dialogan ni tienen paz y la represión y los muertos de las fuerzas paramilitares o de los “colectivos armados” son cosa común, pública, notoria y televisada resulta por el apoyo encubierto y cada vez más público y notorio del chavismo en contra del país y de nuestro gobierno democrático.

Cuando un sindicalista, de los mismos de siempre, que por más de cuatro lustros ha ocupado una secretaría general de una organización sindical expresa: “Disfrutamos mucho la respuesta del canciller venezolano al prepotente Alvarado ante su insolencia para con Venezuela” … me parece que el compadre hablado y la conexión ideológica y la empatía política entre unos y otros es completa. Nadie celebra los ataques a su país excepto los aliados internos costarricenses del chavismo y del régimen de Maduro.

Este mismo dirigente sindical agregó a sus declaraciones: “le ofreció a éste, ante su incapacidad para dialogar con los sindicatos ticos, los buenos oficios del otrora sindicalista Maduro como “Mediador”. Le ridiculizó. “En ridículo quedó Venezuela que tiene una situación prolongada de violencia interna y el diálogo no es tal.

Olvidó el sindicalista que siempre las puertas del gobierno estuvieron abiertas. Olvidó el dirigente que la Iglesia católica organizó una mesa de diálogo y que luego de 100 horas de sesiones se llegó a una agenda de acuerdo e inicio de las negociaciones y que fueron las bases sindicales las que desautorizaron a los dirigentes que habían sido coautores de la antes dicha agenda.

Pareciera que la memoria de este personaje es muy selectiva. Que se recuerda tan solo de lo que le interesa. Pareciera que olvidó la agenda de consenso y el rechazo sindical a la misma, olvidó que a las llamadas del señor presidente Alvarado no concurrieron.

Me parecen muy claras las coincidencias de estas dos potencias extranjeras con los sindicalistas y muy obsequiosa y de común acuerdo la respuesta del dirigente sindical a aquellas. Solo me pregunto: ¿Qué habría sido la actitud del señor sindicalista si el presidente Trump hubiera hecho declaraciones a favor del gobierno de don Carlos Alvarado? Estoy seguro de que habría sido calificada cualquier palabra dicha por Trump de imperialismo, intervención extranjera, de filibusteros, de injerencia inaceptable, de intromisión, en fin todas esas expresiones cliché que usan algunos contra Estados Unidos, el imperio. Claro las palabras dichas por los chavistas son aceptables y divierten al sindicalista y atacan al “prepotente Alvarado”, todo lo cual juzgan bueno, valedero, aceptable y cordial, al menos divertido. Este es un doble discurso que todos deberemos recordar con gran cuidado. Esta alianza y la intromisión de estos dos países y sus regímenes en nuestros asuntos deben estar presentes en nuestra memoria y nuestro espíritu.

Creo que el señor dirigente se extralimitó, expuso su verdadero propósito, su intención su ideología y sus deseos políticos para transformar Costa Rica en un remedo de aquellas potencias que hoy nos atacan.

Firme, presidente Alvarado. Ni un paso atrás. Ni un simple pestañazo por estas declaraciones. Hay palabras que son más reveladoras que otras. Estas expresiones del sindicalista lo fueron.

Viva Costa Rica. La patria siempre es primero.











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