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La suma de muchos problemas está degradando a la niñez, a los núcleos familiares y en general, a aquello que debería cuidarse con gran celo porque significa una de las bases para conservar y seguir construyendo una sociedad cada vez mejor


Niñez exige propuestas a candidatos

Varios de los problemas que se presentan en la sociedad costarricense de hoy, a causa de un modelo de desarrollo que descuidó la calidad de vida de muchas familias (brecha de desigualdad y pobreza) y con ello el destino de sus hijos, se mencionan en una nota de este medio el martes anterior.
No suelen estar en lo que se percibe como los principales temas abordados por los candidatos a la presidencia de la República, pero la Fundación Paniamor los enumera.
Se trata de algunos problemas graves que soportan muchos niños en el país, cuyas causas es lo que hay que enfrentar y solucionar, y se lanza un reto a los candidatos a la presidencia de la República a pronunciarse sobre ellos.
A saber: 1. Inversión en primera infancia, 2. Violencia intrafamiliar, 3. Inseguridad ciudadana, 4. Erradicación del castigo físico y trato humillante, 5. Prevención del embarazo en la adolescencia, 6. Protección frente a la violencia en el ciberespacio.
La suma de estos problemas, entre otros, está degradando a la niñez, a los núcleos familiares y en general, a aquello que debería cuidarse con gran celo porque significa una de las bases para conservar y seguir construyendo una sociedad cada vez mejor.
Muchos aseguran que el que quiere surgir puede hacerlo aunque tenga que vencer los problemas de la pobreza o pobreza extrema. Es verdad. Pero para eso debe existir un ser con las condiciones psicofísicas necesarias para lograr enfrentarse con valor y persistencia a todo y triunfar.
Debemos coincidir, probablemente, en que un niño o una niña abandonada porque sus padres son mendigos que recorren las calles pidiendo una limosna para sobrevivir, es muy posible que no tengan dichas condiciones para dar la dura batalla de intentar ganarle al drama de su vida que parece inexorablemente querer aniquilarlos. Solo algunas raras excepciones lo logran. ¿Y el resto?
En efecto, como lo dice Paniamor, no puede la sociedad, por medio de sus gobernantes, cerrar los ojos a esa realidad, que genera cada vez más degradación y efectos negativos de todo tipo.
 

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