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Relaciones comerciales entre Costa Rica y el país vecino siguen siendo débiles
Nicaragua: ¿cumpleaños feliz?

 Hace 31 años cayó la dictadura somocista, pero en Nicaragua todavía no hay mucho que celebrar

Hoy Nicaragua cumple 31 años del derrocamiento del régimen dictatorial somocista.
No obstante, en este lapso, durante el cual el partido sandinista ha gobernado por aproximadamente la mitad del tiempo, no ha mejorado mucho la vida de los nicaragüenses, ni tampoco las relaciones comerciales entre Costa Rica y su vecino del norte.
Sin embargo, el entorno político bilateral se ha calmado en los últimos meses.
En lo que al comercio se refiere, Nicaragua es el quinto destino en importancia para las exportaciones costarricenses.
Pese a lo anterior, la tasa de crecimiento de las ventas al vecino norteño ha sido modesta en los últimos años.
Mientras tanto, Nicaragua es poco relevante como fuente comercial; en 2009, Costa Rica importó productos y servicios nicaragüenses por un valor de tan solo $85 millones, menor que el monto comprado por otros 23 países.
En lo que corresponde a la inversión extranjera directa, el año pasado no hubo ni una sola importante, ni de empresas costarricenses en Nicaragua, ni a la inversa.
Los bajos niveles del comercio bilateral hasta cierto punto no son sorprendentes, ya que el ingreso anual por persona en Nicaragua es el más bajo de América Latina, supera por muy poco los $1.000.
Además, el 43% de la fuerza laboral potencial está desempleado o trabaja en el sector informal sin pago fijo, de acuerdo con datos de CID Gallup Latinoamérica.
Esto a pesar de que en los últimos años se ha progresado en el frente económico en varios aspectos.

La moneda nacional, el córdoba, es estable, la inflación está bajo control, y Nicaragua cuenta con reservas adecuadas, así como un déficit manejable.
Por un lado, Nicaragua es la nación centroamericana, que tiene el nivel más bajo en generación de electricidad, y el menor porcentaje de población con acceso a energía eléctrica.
Entretanto, ese país está desarrollando varios proyectos para la generación de cerca de 300 megavatios de potencia de fuentes renovables —sobre todo hidráulica y geotérmica— que estarán disponibles en los próximos años, principalmente tras la participación de operadores privados, y con préstamos del Banco Mundial y el Gobierno de Irán.
Actualmente, Nicaragua cuenta con un potencial de tan solo unos 800 MW de energía, en comparación con los 2.200 que produce Costa Rica.
A pesar de la retórica sandinista, denunciando el modelo económico denominado neoliberal, el gobierno de Daniel Ortega en gran parte permite que las empresas operen libremente.
Por otra parte, el modesto éxito económico nicaragüense depende parcialmente de fondos proporcionados por Venezuela a través de la Alianza Bolivariana para las Américas; no obstante, es poco probable que ese respaldo continúe para siempre.
El ingreso de recursos venezolanos ha permitido aumentar el papel del partido sandinista, así como de varios de sus líderes, quienes se han convertido en ricos propietarios de negocios locales, incluyendo hoteles, ranchos, emisoras televisivas, estaciones de gas y generadoras de energía.
Además, parte del crecimiento económico proviene del dinamismo producido por la migración de mucha gente; se estima que en total hay unas 350 mil personas en este país, así como otras 125 mil en Panamá, según el Banco Mundial, mientras que otros organismos consideran que las cifras reales son bastante mayores.
En cuanto a relaciones políticas con Costa Rica, actualmente se encuentran más calmadas, que en años anteriores.
Al respecto, Laura Chinchilla ha iniciado una serie de gestiones para estrechar los lazos de amistad con su homólogo nicaragüense y planea realizar la primera rueda de negocios a finales de año, explicó Carlos Roverssi, vicecanciller de Costa Rica.
Entre los temas estarían el diálogo sobre migración, seguridad, desarrollo fronterizo y la minería a cielo abierto, principalmente por el caso de mina Crucitas.
Por su parte, parece haberse tranquilizado el asunto del río San Juan, tras el fallo de la Corte de La Haya el año pasado en torno a los derechos de navegación por el cauce.
Sin embargo, la semana pasada, Nicaragua pretendió iniciar un proyecto de dragado del río, sin solicitarle permiso a Costa Rica.
En cuanto a la política nacional nicaragüense, parece que las siguientes elecciones presidenciales, programadas para noviembre de 2011, tendrían como principales rivales al actual mandatario Daniel Ortega, y a Arnoldo Alemán, quien fungió como presidente entre 1997 y 2002.
Bajo los términos de la Constitución nicaragüense, Ortega no puede ser reelegido; sin embargo, muchos expertos prevén que un fallo judicial le permita postularse.
“La posibilidad de que Ortega se reelija es muy fuerte, no se vislumbra una oposición importante. La cultura política nicaragüense es muy aferrada a un bipartidismo, salvo que surgiera una figura de primer orden, pero no parece que así suceda”, dijo Carlos Carranza, politólogo de la Universidad de Costa Rica.
En estas circunstancias, es difícil pronosticar un pronto mejoramiento en las condiciones económicas del país vecino.
Los sandinistas, quienes han ganado tres de las últimas seis elecciones, llegaron al poder desde el final de la época somocista y podrían triunfar nuevamente de la mano de Ortega.
Por su parte, Alemán, líder del Partido Liberal Nacionalista, fue condenado a 20 años de prisión por fraude, luego de concluir su administración.
No obstante, fue absuelto de los cargos el año pasado, lo que le permite aspirar nuevamente a la Presidencia de la República.

Colaboró con esta información Natasha Cambronero
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Redacción
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