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 General Electric podría convertirse en uno de los actores principales en el sector de equipos y servicios petroleros si decide hacer una oferta por Baker Hughes.
Una demanda del Departamento de Justicia presentada esta semana contra Halliburton destinada a frenar una fusión de la primera y segunda empresas de servicios para yacimientos petrolíferos más grandes del mundo podría volver a hacer ingresar al ruedo a Baker Hughes, en tanto GE es considerado el ofertante más probable.
Halliburton y Baker Hughes han dicho que piensan cuestionar el argumento del Estado, lo cual podría postergar cualquier futura oferta de compra.
En diciembre, se dijo que GE analizaba ofertas por distintos activos que Halliburton estaba comercializando en un intento de conseguir la aprobación antimonopolio para el acuerdo.
“Es una forma de poder impulsarse más rápido en el sector del petróleo y el gas”, dijo este jueves en una entrevista telefónica J. David Anderson, analista en Barclays.
“Compra Baker para llenar el vacío y de golpe es una de las empresas de servicios petroleros más dominantes”.
GE ha ampliado su negocio en el área de petróleo y gas en los últimos años mediante adquisiciones por más de $10 mil millones, en tanto esta división pasó a ser la cuarta más grande de la empresa.
Sin embargo, dentro del universo de los servicios para yacimientos petrolíferos y fabricación de equipos, la compañía ocupa el undécimo puesto, según la firma consultora Spears & Associates, con sede en Tulsa, Oklahoma.
Entre las cuatro unidades de negocios más grandes de GE en el sector de yacimientos petrolíferos, ninguna va más allá del tercer puesto en cuota de mercado. Una adquisición grande llevaría a GE al nivel superior.
“Si compran Baker Hughes, inmediatamente están entre las tres primeras”, dijo Anderson. “Es de algún modo la gran pieza que falta”.
Melanie Kania, portavoz de Baker Hughes, no devolvió en forma inmediata mensajes de consulta por teléfono y correo electrónico. David Lurie, portavoz de GE, se negó a hacer declaraciones.
El petróleo y el gas han pasado a ser centrales para GE en tanto el máximo responsable ejecutivo, Jeffrey Immelt, focaliza las operaciones en la fabricación industrial.
Está vendiendo la mayor parte de la rama de finanzas de GE y su unidad de electrodomésticos a la vez que amplía divisiones que fabrican equipos de perforación, turbinas de gas y motores de aviones.
Con el mercado petrolero en baja, es probable que GE busque compras oportunistas al analizar posibles adquisiciones, dijo Deane Dray, analista en RBC Capital Markets.
“Están interesados, pero tendrán mucho criterio en lo que se refiere a la valoración porque tienen la sartén por el mango”.
GE tiene una meta presupuestaria de unos $10 mil millones para realizar acuerdos en los próximos años.

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