¡Negociazo en Kingston!
En un ataque de la Selección Nacional, Kendall Waston y Bryan Ruiz saltaron sobre la humanidad del capitán jamaiquino, Adrián Mariappa. Fedefutbol.com/La República
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Lo peor que le podía suceder a la Selección Nacional era que Jamaica anotara temprano y eso fue lo que pasó.
En el minuto 15, Cristian Gamboa le dejó pista abierta al carrilero Kemar Lawrence, quien con toda comodidad envió un centro al corazón del área, donde Je-Vaughn Watson madrugó a los zagueros Johnny Acosta y Rónald Matarrita y de cabeza metió el balón en los cordeles de Keylor Navas.


Un rival rocoso, incómodo, peor que tener una vaca en los regazos, se acomodó mejor en el terreno de juego y le complicó el accionar a una Costa Rica desorientada, sin ideas y al garete.
La Tricolor no pudo darle tránsito a la pelota; le fue imposible bajarla para tocarla y asociarse y entonces, ausentes de la confrontación quienes se suponía serían los estelares, como Celso, Bryan y Joel, tomaron protagonismo figuras como Morgan (4) quien secó a Ureña; el capitán Mariappa (19) un escudo en la contención; Lee Williamson (16) supervisor de nuestro capitán, mientras que entre Lawrence (20) y Philips (12) se encargaron de romper la sociedad Gamboa-Campbell que no se pudo juntar.
Antes y después del gol, Jamaica se dio gusto jugando a la espalda de Rónald Matarrita al que rompieron con balones largos en su nuca. En ese sector el anfitrión hizo fiesta, pero para suerte de la visita, los centros que se gestaron en ese territorio, terminaron en las piernas del Pipo o la cabeza de Waston, un gigante que fue baluarte defensivo, pero se equivocó a la hora de catapultar contraataques, pues se dedicó a despejar a lo que salga, balones que recuperó fácilmente la retaguardia local.
Hasta el minuto 31 Costa Rica construyó un ataque de mínima peligrosidad y un remate débil de Randall Azofeifa fue un segundo aviso. La Tricolor no se pudo juntar, no se dieron asociaciones, triangulaciones, por suerte Donaldson (8) no cerró el 2-0 en la nariz de Navas y fue en el cierre, minuto 44, que los discípulos de Óscar Ramírez pudieron construir la única acción de peligro de toda la etapa inicial, cuando Borges filtró a Ruiz lo que obligó al buen portero Blake a un achique espectacular.
Para el segundo tiempo, el Macho Ramírez le dio a sus jugadores minutos para que se acomodaran y como no lo hicieron, al minuto 55 ordenó la variante que le dio el cambio al partido. Cristian Bolaños entró por Matarrita y soltaron a Campbell en ataque al lado de Ureña.
Un minuto después, de nuevo Blake se lanza a los zapatos de Ruiz y lo frena, pero ya Costa Rica empezó a soltarse; Jamaica acusa una debilidad mental sorprendente, pues es un equipo bien integrado, con muy buenos jugadores pero que no saben rematar, no a marco, sino al rival. Lo tienen para aniquilar y lo dejan respirar; ha sido pésima costumbre de los caribeños en eliminatorias y Copa Oro.
De ahí que el 1-1 no sorprendió a nadie; en el minuto 66, Cristian Bolaños vio espacio y remató a una esquina; el portero Blake se lanzó y rechazó en corto, apenas para que Johnny Acosta que siguió la acción, devolviera a los cordeles.
¡Fue lo mejor que hizo Costa Rica en Kingston!
Empatar el partido.
Tres minutos después, Joel Campbell tuvo su oportunidad pero detuvo Blake y el cierre fue espectador de las variantes que hicieron los técnicos en procura de una mejoría de sus planteles, misión imposible.
Jamaica se entregó al orden defensivo de Costa Rica y la Tricolor reflexionó bien temprano, que ese empate, a como se presentó el partido, resultaba un gran negocio.
El empate 1-1 fue el resultado final, resultado que deja a las dos selecciones con vida en la eliminatoria, la nuestra, prácticamente clasificada.



 


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