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Martes 20 Noviembre, 2007

¿Necesitamos un cuarto poder en Costa Rica?

De acuerdo con los estudios teóricos desarrollados por Montesquieu, John Locke y otros pensadores, uno de los principios que orientan y guían la actividad del Estado, como ente superior de la organización social, es la separación de los poderes.
Tal principio fue concebido como uno de los factores esenciales para asegurar la libertad de los ciudadanos y, al mismo tiempo, para garantizar el normal y racional funcionamiento de los órganos que la integran.
Esto implica que cada una de las ramas que conforman el poder público tiene su campo específico de atribuciones y sus funciones propias, lo cual a su vez significa que ninguna rama del poder puede inmiscuirse en la esfera de actuación que en virtud de la constitución y la ley, corresponde y compete a las demás instancias de dicho poder.
Si se constata la intromisión de una rama en el campo de competencias de cualquiera otra, del poder público, estaríamos en presencia de la denominada usurpación de atribuciones, en abierta transgresión de los postulados constitucionales o previsiones legales.
El principio de la separación de los poderes es consustancial con la existencia de la democracia como sistema de gobierno y como forma de vida; evidentemente, la naturaleza y finalidad de tal postulado, en este sentido, también constituye un factor de especial significado para el perfeccionamiento del sistema democrático. En Costa Rica, la Sala Cuarta que se ha convertido en un cuarto poder ha tenido un protagonismo muy por encima de los poderes del Estado y por qué no decirlo, se le ha permitido tomar decisiones que corresponden a otras instancias. Me parece que nuestro país debe retomar el principio de la separación de poderes y regresarle a cada poder su rol y espacio.
La separación de los poderes del Estado, con respecto al ejercicio autónomo de sus atribuciones, fortalece la implementación de acciones que redunden en mejores niveles de bienestar y calidad de vida para los habitantes del Estado o sea el bien común. Finalmente, el postulado de la separación de los poderes siempre fue considerado como un instrumento para combatir el absolutismo en el ejercicio del poder, evidentemente, una práctica que favoreció la vigencia y obviamente el perfeccionamiento de la democracia.

Luis Fernando Allen Forbes
Director Ejecutivo
Asociación Salvemos el Río Pacuare