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Sábado 7 Junio, 2014

La crisis económica europea podría alimentar este euroescepticismo, arma letal a favor de la ultraderecha, peligrosa fortaleza del neonazismo


Nazismo y “Día D”

Se ha celebrado el 70 aniversario del Desembarco de Normandía. Fue la operación “Overlord”, conocida como “Día D”, por realizarse un día domingo, para liberar a Francia y a Europa de la conquista nazi.
En la madrugada del 6 de junio de 1944, diez divisiones estadounidenses, británicas y canadienses, desembarcan con 250 mil hombres y 50 mil vehículos. La estrategia se convierte en la mayor operación de invasión por mar de la historia: casi 3 millones de soldados cruzaron el canal de la Mancha desde Gran Bretaña hasta la costa francesa.
Comandados por el general Eisenhower, las tropas aliadas superaron las defensas organizadas por el mariscal alemán Rommel.
La supremacía aérea anglo-norteamericana fue clave para entender el éxito de la operación. Los aviones aliados destrozaron los puentes sobre el Sena y el Loira, impidiendo que los alemanes enviaran refuerzos a Normandía.
La exitosa invasión es un símbolo de victoria sobre el “hitleriano” nazismo industrial, así como un triunfo en honor a la democracia, justicia y paz universales.
El Partido Nacional Socialista —nazismo— de Hitler es considerado por diferentes teóricos como el único tipo de fascismo que incorpora el racismo biológico, el odio, la persecución contra homosexuales y el antisemitismo; además de una división jerárquica en cuya cumbre se encuentra la raza aria. Se le asocia a la extrema derecha.
Seis millones de personas perecieron en los campos de concentración o por la “Shoah”, 50 millones en total durante la II Guerra Mundial; de acuerdo con el periodista e historiador Paul Johnson.
Sin embargo, la historia de la catástrofe humana del III Reich parece olvidársele a una cantidad significativa de europeos.
En las recientes elecciones parlamentarias, la extrema derecha ganó terreno, conmocionando de forma fantasmagórica los escaños parlamentarios de Bruselas; la participación ciudadana pasó del 70% en 1979 a 43% este año, evidenciando el euroescepticismo de los participantes.
A Francia, fundadora de los Derechos Humanos, se le suman nuevos países en el incremento popular de la derecha extrema. Es una victoria del Frente Nacional, pero una cruda realidad vista desde el extranjero.
Un partido antiinmigrante y “eurófobo” obtiene un 25% de sufragios, Mari Le Pen acentúa así una grave crisis política, no solo en Francia, sino que eleva interrogantes fuera de sus fronteras: los “populistas” obtuvieron el 23% en Dinamarca; lo mismo con “Ukip” (UK Independance Party) obteniendo una estallante victoria en el Reino Unido del 27,5% de sufragios; Hungría se consolida con el escrutinio y favorece a su Primer Ministro, el también populista Viktor Orban, nacionalista crítico acérrimo de la UE.
En Finlandia, el nacionalista partido “Verdaderos Finlandeses” obtiene el 12,8% de los votos, y en Grecia, la agrupación extremista “Amanecer Dorado” logra la tercera posición con el 10% de los votos.
Entre otras, la crisis económica europea podría alimentar este euroescepticismo, arma letal a favor de la ultraderecha, peligrosa fortaleza del neonazismo.

Ricardo Sossa

Periodista/Politólogo