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Compañías de navegación anunciaron que no arribarán más a estos puertos dada la poca profundidad que tienen
Navieras evitan muelles de Limón

• Casi nueve años lleva Japdeva sin realizar los dragados necesarios para eliminar el exceso de sedimentos
• Barcos deben esperar hasta 36 horas para poder atracar

Natasha Cambronero
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La inestabilidad que han ocasionado las huelgas, el “tortuguismo” y otras medidas de presión aplicadas por parte de los empleados, no son los únicos problemas con que tienen que lidiar las empresas con operaciones en los puertos de Limón.
La falta de dragado en los muelles, por casi nueve años, es un inconveniente que cobra cada vez más peso, al punto que algunas navieras prefieren no arribar a la costa caribeña del país.
Hasta la fecha son dos las compañías que han cancelado sus recaladas en el país y una suspendió la llegada de dos barcos.
“La Compañía Chilena de Navegación Interoceánica (CCNI) y la Compañía Sudamericana de Vapores (CSAV), desde el 7 de junio, cancelaron sus arribos de buques a Costa Rica, ya que prefieren atracar en otros muelles como el Canal de Panamá que llegar a Limón”, aseguró un directivo de la Cámara Nacional de Armadores y Agentes de Vapores (Nave) que prefirió reservar su nombre.

De igual forma, la semana pasada la empresa Mediterranean Shipping Company (MSC) suspendió la recalada de dos de sus barcos por los muelles de Limón.
Por ejemplo, el puesto 5-3 de la terminal de Moín en teoría debe tener 10,5 metros pero en realidad hoy día solo tiene 8,4 metros de profundidad, de acuerdo con estimaciones de Nave.
Por situaciones como estas, algunas empresas tienen que esperar hasta 36 horas para que el barco pueda atracar en el muelle.
“Como el dragado está tan atrasado en Japdeva (Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económica de la Vertiente Atlántica), cada vez hay menos capacidad de llegar al muelle por falta de agua, eso limita la operatividad del puerto definitivamente y atrasa aún más a los barcos, perfectamente un buque puede perder un día y medio esperando muelle”, afirmó Juan Carlos Alférez, gerente de Operaciones en Limón de la Dole Standard Fruit Company de Costa Rica.
En Moín un barco de 210 metros de largo y con capacidad para 1.000 contenedores solo puede atracar en el puesto 5-6, por lo cual, las empresas pueden perder hasta $40 mil por la espera de hasta 36 horas.
“Adicionalmente, genera sobrecostos a la operación porque además el estar parado esperando, requiere un gasto de dinero en combustible adicional para recuperar el tiempo perdido”, agregó Alférez.
La falta de dragados en los muelles de Limón está generando que Costa Rica pierda competitividad con respecto a otros mercados
, ya que el comercio internacional se desarrolla a través de los puertos.
“Si no se mejora rápido, el país va perdiendo atractivo para que estas compañías paren. Hoy la política de las compañías es manejar volúmenes de carga a escala, si no se tiene un mayor dragado, tampoco van querrán venir más buques”, dijo el directivo de Nave.
Añadió que “las navieras con esta situación prefieren dejar la mercadería en el canal de Panamá y que de ahí la movilicen por tierra o la traigan por avión”.
El dragado es un procedimiento que permite quitar los sedimentos que se generan en el fondo de los puertos, y si no se hace cada cuatro años, la profundidad es cada vez menor, ocasionando que buques de gran tamaño no puedan atracar ahí.
Mientras tanto, en Japdeva aseguran que no han podido realizar los dragados por dificultades que se han presentado en la parte de contratación con la Contraloría General de la República.
“El proceso de contratación en la empresa pública es lento, Japdeva consideró que era oportuno por la emergencia del caso que Recope dragara todo el puerto de Moín y nosotros el de Limón, a lo cual la Contraloría dijo no, que a quien le corresponde es a Japdeva y que Recope solo va a dragar el puesto de ellos”, aseveró Danny Morris, gerente portuario de Japdeva.
En 2006, esta entidad le solicitó al ente contralor una excepción para una contratación directa, en la que ninguna empresa participó, por tal razón hace dos meses la volvieron a sacar a concurso, pero todavía no se ha resuelto nada.
Por otra parte, como lo informó LA REPUBLICA el 19 de junio del presente año, algunas empresas están prefiriendo descargar la
mercadería por el Pacífico, pasarles de largo a los muelles de Limón y hasta incrementar los costos en casi $400 mil.
Como es el caso de los barcos graneleros, que en promedio cada mes atracan tres provenientes del puerto de Nueva Orleans.
Ante ello, en Japdeva se tiene la intención de construir dos nuevos puestos que estarían uno frente al otro para atender a los buques que traen granos, dichos puertos tendrían una dimensión de 350 metros de largo y entre 14,5 y 15 de profundidad; sin embargo, en el Gobierno no han decidido quién realizará la construcción.
“Estamos en 'stand by', Japdeva por sí sola no puede, ya que por ley solo podemos pedir préstamos por un millón de colones y un puesto de estos cuesta casi $50 millones”, finalizó Morris.



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