Enviar
Navegando en aguas turbulentas

Hoy podemos tomar decisiones que determinan nuestro futuro; también podemos modificar la interpretación sobre situaciones pasadas y transformar así su influencia en nuestro presente. Hoy es el “aquí y el ahora”, todo lo demás es el “allá y el entonces”. Poseer alta capacidad de planear el futuro y concentrarse en el momento presente aumenta la efectividad de todo equipo.
El autor Spencer Johnson argumenta que el presente se ve afectado cuando las personas poseen pensamientos negativos sobre el pasado o sobre el futuro. Con ellos a cuestas es difícil caminar a paso seguro. Recuperar las lecciones de lo vivido es un gran avance y para eso debemos preguntarnos: qué pasó, qué aprendimos y cómo lo aplicaremos ahora para hacer las cosas mejor. Sin embargo, hay otro paso que también es crucial: planear el destino deseado.
En tiempos de incertidumbre y de crisis, es esencial elevar el control sobre el presente porque ello reducirá la ansiedad, el temor, la ambigüedad y la inseguridad. Para eso se debe planear el futuro, aunque sea en términos generales. Un barco a la deriva depende de la casualidad para llegar a un puerto seguro. Pese a las dudas sobre las condiciones del entorno, hay que imprimirle dirección y confianza al equipo para arribar al puerto deseado.
Planear implica tomar decisiones valientes y difíciles, porque podrían incluir cambios en personas, formas de pensar y modos de trabajar. Cuando las cosas no van bien, la mente se ofusca y tiende trampas a los líderes, quienes podrían convertir al equipo en náufrago o víctima y no en protagonista del cambio.
Un buen plan reactiva la esperanza y reaviva el compromiso de caminar hacia los nuevos objetivos, dando pasos con serenidad, paciencia y dirección. No obstante, lo más importante es que se afirma la autoestima del equipo al sentirse en control de sí mismo y de su futuro.
Pues bien, una vez definido el destino deseado, la energía debe volver al tiempo presente; así, el trabajo fuerte y las acciones en el “hoy” cobran más sentido para todos porque perciben un claro alineamiento de las mismas con ese futuro. La zozobra cede su fuerza, la luz al final del túnel crece paulatinamente y toda la atención se concentra en el aquí y en el ahora.
Los grandes retos y las crisis son palancas que obligan a mejorar, enseñan a evitar los distractores del éxito, y estimulan la creación y el aprovechamiento de oportunidades. Salen adelante quienes —como Johnson indica—, aprenden del pasado, planean el futuro y se concentran en el presente, porque ellos saben la diferencia entre estar rodeado por una crisis y estar en crisis.
¿Cuál es el plan de tu equipo? ¿Qué está haciendo para navegar hoy hacia el puerto deseado?

German Retana
[email protected]
Ver comentarios