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Nadal el rey de la tierra
El español se deshizo de Federer y se coronó por sexta ocasión en París

El español Rafael Nadal defendió con éxito su estatus de gran campeón en Roland Garros para igualar al sueco Bjorn Borg al ganar por sexta vez este título, y por cuarta ante el suizo Roger Federer en la final.
La lluvia, inexistente durante las dos semanas del Abierto de Francia, apareció finalmente como estaba previsto, pero solo de manera fugaz, y no pudo impedir que Nadal brillase por sexta vez en París, para vencer a Federer por 7-5, 7-6 (3), 5-7, y 6-1 en tres horas y 40 minutos.
Con su décimo grande en el bolsillo, Nadal asegura el puesto de número uno del mundo hasta el final de Wimbledon, lo blinda un mes más, sumando 102 semanas seguidas al frente de la clasificación, una más que el estadounidense Andre Agassi.
Una vez más quedó demostrado que Nadal le tiene comida la moral a Federer, ante quien lleva 17 victorias por ocho derrotas, y un destructivo parcial de 14-2 sobre tierra. Le ha ganado además en seis finales de Grand Slam: cuatro en Roland Garros, una en el Abierto de Australia y otra en Wimbledon.
El comienzo del partido no fue el mejor para Nadal, que parecía sin chispa, sin alegría e, incluso, dubitativo en algunas acciones. Federer aprovechó esta inercia del de Manacor para colocarse con un apabullante 5-2, para él, y tuvo que salvar un punto de set, con su servicio, en el juego siguiente.
En una increíble reacción, el de Manacor ganó siete juegos consecutivos, (7-5 y 2-0), y una vez más la cara del suizo se descompuso, sabiendo que cualquier error le costaría caro. El partido fue interrumpido después de una hora y 55 minutos por la lluvia cuando Nadal dominaba por 7-5, 5-4 (40-40), justo después de que Rafa tuviera un punto de set. Se fueron a los vestuarios, y las imágenes de televisión ofrecieron a Federer tumbado en una camilla para recuperar fuerzas.
El de Basilea se colocó por primera vez por delante del tercer set al romper en el undécimo, y remató luego el parcial con su saque, devolviendo la esperanza a sus entrenadores Paul Annacone y Severin Luthi, y a su mujer, Mirka Vavrinec, desencajada hasta entonces.
La dejada seguía siendo el mejor arma para Federer, pero su físico, después de la gran batalla que libró ante el serbio Novak Dkjokovic en semifinales, se fue desquebrajando en el cuarto set, para ceder su saque en el cuarto (3-1) y sexto juego (5-1), con un Nadal que transformó su defensa en ataque y que apuntilló su gran triunfo a la primera oportunidad, con una derecha larga del suizo.
Nadal cayó al suelo como acostumbra, se arrodilló y se tapó la cara, después de escribir una nueva hazaña en París.

París
EFE
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