Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 5 Septiembre, 2011


Nace el mito


Llegar a los 50 años nos obliga a mirar el camino recorrido. Hacemos un balance de lo que hemos hecho y hemos dejado de hacer; las decisiones tomadas, buenas o malas, están allí con sus consecuencias; los afectos adquieren una dimensión que nunca antes tuvieron; empezamos a reflexionar sobre nuestro legado. Es cuando más analizamos nuestra vida profesional.
Si la muerte nos da chance tendremos una, dos o más décadas para seguir creando, creciendo, regalando. Pero no siempre la parca es tan generosa.
Fidel Gamboa acababa de llegar al medio siglo de vida y debía estar más que satisfecho con el camino recorrido. Intérprete y arreglista, como compositor musical Fidel había incursionado en todos los campos posibles, desde la publicidad, hasta la música incidental, pasando por la tradicional y la clásica y consagrándose en la trova. Su voz ya formaba parte de la cotidianidad de todos los ticos. Padre de dos hijos, sus amigos y conocidos hablaban de él siempre con gran respeto y un cariño infinito.
Uno de los legados más importantes que este hijo del folclore guanacasteco, junto a Malpaís, le regalaron a Costa Rica ha sido el conquistar una masa amplísima de seguidores para todos los grupos de música nacional.
En los años ochentas, Adrián Goizueta y su grupo experimental (donde el sax y la flauta de Fidel estaban más que presentes) lograba llenar durante tres días el Teatro Nacional, donde muchos jóvenes coreaban sus canciones. Esta agrupación musical, que ha sido emblemática y fundamental para el surgimiento de muchas otras, entre ellas Malpaís, contaba con un grupo de seguidores que, en su mayoría, pertenecían a un grupo sociocultural específico.
Con el carisma que Fidel nunca creyó tener, con letras, música y arreglos que evocan las melodías tradicionales de nuestra tierra, con una voz que, sin ser poderosa, se sentía cercana y querida, Malpaís ha sido un fenómeno musical único: todo tipo de jóvenes y no tanto, de los más diversos orígenes sociales y culturales han llenado espacios enormes reconociendo cada canción desde los primeros acordes.
Esta proyección del grupo ha beneficiado a todos los conjuntos musicales: hoy la música nacional popular tiene una repercusión popular como nunca antes.
En la última entrevista que Fidel concedió a Radio ACAM el 20 de julio pasado, expresó lo siguiente: “Me siento muy querido por la gente. Me siento muy apoyado por la gente, esa es más bien la palabra”. Afortunadamente en vida el artista recibió todo tipo de reconocimientos. No sé si sabía hasta qué punto era querido y admirado: el público desbordó el CENAC en su vela; las muestras de solidaridad con su familia han sido múltiples; el dolor que ha provocado su partida aún no cesa.
Si había dado tanto, ¿cuánto más tendría para regalarnos? Ya no lo sabremos. Ahora que el genio parte nace el mito. El poeta que siempre tendrá 50 años seguirá siendo escuchado.
Espero que Jaime recupere la sonrisa que lo caracteriza; que sus hijos, su esposa y sus amigos encuentren consuelo. A Olga y Francisco, compañeros de antaño, un abrazo solidario.

Claudia Barrionuevo
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