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Miércoles, 12 de diciembre de 2018



COLUMNISTAS


Munición cebada, munición reemplazada

Alvaro Madrigal [email protected] | Jueves 27 octubre, 2011



De cal y de arena
Munición cebada, munición reemplazada


El alboroto armado a propósito del gravamen a las utilidades que distribuyan las Zonas Francas a partir de 2015 y del fallido “cuartelazo presupuestario” intentado por varios diputados (Luis Fishman entre ellos), ha desnudado la grave impericia política que está sofocando las instancias de poder las de Derecho y las de hecho y zancadilleando a nuestro país.
La inepcia del Poder Ejecutivo y del Legislativo, de los partidos y de las cámaras patronales para abordar con sentido político lo que es un problema político más que técnico, como son las causas del déficit fiscal que ya excede el 5% del PIB, arrastrará al país a una crisis de complicadas repercusiones sobre todo sociales si nada cambia.
Va a reventar cuando se agote rápidamente la eficacia de los sinapismos que propone este controversial paquete de impuestos, al quedarse cortas las nuevas rentas ante el problema de fondo que no se quiere atacar y que atañe en mucho a la deficiente gestión en el gasto público y a la presencia intocable de los llamados “disparadores automáticos”.
Voces autorizadas le señalan al pliego de ajustes tributarios limitado efecto fiscal, regresividad en ciertos tramos e incoherencias técnicas; recomiendan enmiendas importantes para rescatar la esencia de un buen IVA de menor costo político, menos regresivo y más eficaz ante la evasión y la elusión.
Por otro lado, ha quedado en cueros el festín del dispendio ante el cual el gobierno solo ofrece magros recortes presupuestarios de ¢5 mil millones en un presupuesto de ¢6 billones. Y para que no le falte, padece las serruchadas de piso de alguna ministra. En otras circunstancias este proyecto de ley sería digno del basurero. Pero no; los desafíos obligan a atacar este ingente déficit fiscal y los factores que lo desencadenan y a dar paso a una verdadera Reforma Fiscal.
Si la munición se cebó, reemplácela. No se desgaste más de lo que está, doña Laura, con un texto que tiene frágil viabilidad política. Rescate los principios y negocie; ponga a prueba a quienes (cámaras patronales incluidas) reconocen la gravedad del problema fiscal y la impostergable necesidad de más impuestos. Pero lleve sus propuestas a atacar el fondo del problema. Admita que hay mucha fuga, mucho dispendio, mucho gasto innecesario, mucha grasa en el aparato estatal y encare con firmeza y honestidad la tarea pendiente por el lado de sustanciales recortes.
Más carga tributaria, sí, pero escuche el clamor popular, el que proviene de la Costa Rica en pobreza y en exclusión, e imponga otro rumbo bien distinto a su propuesta fiscal. Si no rectifica pronto va a quedar acorralada, inerte, impotente y su cuatrienio inscrito en la lista de factores desencadenantes de una convulsión social inevitable si no da un viraje.
No atienda a los sectores empresariales “ciegos ante las desigualdades, desentendidos del tejido social, reacios a entender que si no creamos un sistema tributario progresivo, recogeremos una amarga cosecha de injusticia, exclusión y violencia”. (Oscar Arias Sánchez, 14/X/11).

Alvaro Madrigal