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El sexo femenino podría contribuir, en igualdad de condiciones, a dar el salto cualitativo que de por sí requiere nuestro Congreso

Mujeres capaces y probas al Congreso

Una suma de factores parece no dejar aún a las mujeres alcanzar una verdadera posibilidad de igualdad con los hombres en cuanto a muchos aspectos de la vida, pero veamos qué puede ser lo que se relaciona con el derecho a prepararse para la política y ejercerla.
Unos 14 proyectos de ley se tramitan actualmente en la Asamblea Legislativa en torno a algunos que forman esa suma de factores antes mencionada.
De los proyectos en discusión, el que está en la mira de las legisladoras aparentemente es el que permitiría un reparto equitativo de los puestos políticos de elección popular.
Vale la pena detenerse en esto y en algunos de los puntos.
1) Se propone que además de la alternancia (de ambos sexos), las mujeres encabecen las listas de elección en igualdad de condiciones que los hombres.
De ese modo podría haber más diputadas, alcaldesas, regidoras y síndicas.
2) A lo interno de los partidos también se busca castigar con varios años de prisión a quienes traten de obstaculizar las aspiraciones políticas de una mujer.
3) También se busca extender los beneficios de la red de cuido que creó Laura Chinchilla, a personas con discapacidad y adultos mayores.

En relación con el punto 1, además de poder encabezar las listas de puestos de elección y alternar, las mujeres con vocación para participar en política deberían tener la posibilidad de formarse adecuadamente para ello.
Esto tiene que ver con sus obligaciones dentro del hogar especialmente si es casada y tiene niños.
Es un doble esfuerzo el logro de las aspiraciones si en el hogar una serie de responsabilidades como puede ser —no solo el cuidado de los hijos— el cuido de personas mayores o incapacitadas recae en la mujer por “tradición”.
¿Por qué debe seguir siendo así? ¿Por qué tienen más habilidades para hacerlo? Las habilidades se adquieren con la práctica y si los hombres no la tienen es justamente porque no las practican, con honrosas excepciones.

Sobre el punto 2, es bueno pensar en castigar a quienes obstaculicen de cualquier modo las aspiraciones políticas de las mujeres.
Pero también es lógico que ellas mismas sean capaces de defenderse de esto si no están agobiadas con responsabilidades de tipo hogareño, aun si cuentan con una empleada (una casa requiere ser administrada).
El punto 3, se refiere a que se extiendan los beneficios de la Ley de cuido a niños, creada por Laura Chinchilla, a personas discapacitadas y adultos mayores que requieran atención.
Es decir, que el tema de las mujeres con vocación para la política, además de legislarse, debe pasar por lo que ocurra en sus hogares porque ellas deben estudiar primero y luego formarse en los respectivos partidos políticos.
Única forma esta de que el sexo femenino contribuya, en igualdad de condiciones, a dar el salto cualitativo que de por sí deben dar nuestros legisladores en general.

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