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Sociedad Portuaria Granelera de Caldera justifica que proyecto sufre desequilibrio financiero
Consorcio pide $29 millones más por construir terminal granelera

• Presidente de Incop reconoce alza en costo de obras, pero mantiene reservas por monto reclamado
• Consorcio portuario condiciona inicio de obras a que el gobierno le resuelva el hueco económico


Danny Canales
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La Sociedad Portuaria Granelera de Caldera solicitó $29 millones más para construir la terminal granelera en el puerto de Caldera, en el Pacífico.
Ese es el monto que a criterio de la compañía de capital colombiano ha aumentado el costo del proyecto en los últimos siete años.
La estimación sobre el aumento del valor de la estructura surgió de una consultoría contratada por el operador del puerto a la firma holandesa Royal Haskoning.
Para realizar la actualización de costos se tomaron como base los precios de los materiales en 2001 —que fue cuando la Sociedad Portuaria presentó su oferta— y los costos actuales.
El aumento del valor del acero, de la mano de obra y de otros materiales como el concreto es lo que ha subido el precio de la terminal, concluye el estudio.
Lo anterior habría provocado que la inversión en la construcción de la estructura creciera de los $22 millones estimados originalmente a $51 millones que planteó la consultoría, explicó Emilio Vargas, vocero de la empresa portuaria.
De la rapidez con que el Gobierno resuelva el lío financiero dependerá la prontitud con que comience la construcción de la terminal ya que la empresa condicionó el inicio a que se le resuelva el problema.
En el Instituto Costarricense de Puertos del Pacífico (Incop) reconocen que el costo del proyecto ha aumentado con el paso del tiempo y que se debe ajustar el valor de las obras, pero mantienen cautela sobre el monto reclamado.
“Vamos a estudiar la propuesta y tendremos una respuesta en unos 22 días o un mes”, comunicó Urías Ugalde, presidente ejecutivo del Incop.
El funcionario adelantó que además se deberá definir la forma como se le reconocerá el dinero adicional a la compañía portuaria.
“Hay cuatro opciones: que el gobierno indemnice a la empresa, vía alza de tarifas, ampliación del plazo de la concesión o una mezcla de las tres”, dijo Ugalde.
El desequilibrio financiero que sufre el proyecto es consecuencia del atraso que enfrentó debido al vía crucis de trámites burocráticos que debió sortear.
Por ejemplo, desde que el grupo portuaria presentó su oferta para participar en la concesión hasta que asumió la operación del puerto, transcurrieron cinco años.
Además, un recurso de amparo y una acción de inconstitucionalidad presentados por un sindicato demoraron 15 meses más el proyecto, pues la Sala IV detuvo la construcción hasta tanto
no resolviera.
Ahora aunque la Sala Constitucional ya rechazó las dos acciones y se cuenta con los permisos ambientales aprobados, aún es incierto el inicio de los trabajos.

“Vamos a agilizar el asunto para iniciar cuanto antes la construcción de la terminal”, comunicó Ugalde.
Sin embargo, el camino para contar con una terminal granelera en el principal puerto del Pacífico es largo, pues demanda trámites burocráticos en el Incop, el Ministerio de Obras Públicas y la Contraloría.
Además, el plazo que tiene la empresa para construir la estructura es de tres años.
La terminal granelera es una obra de gran importancia, debido a que por el Pacífico ingresa el 70% de los granos que se consumen en el país.
Actualmente debido a la poca capacidad de la estructura, es común que las navieras c
obren elevados multas a los importadores y exportadores debido a las horas que deben esperar para atracar.
Lo anterior provoca un aumento en los productos que se manejan por ese puerto, aseguró Rafael Carrillo, gerente financiero de la empresa importadora de trigo, Molinos de Costa Rica.
Por la nueva estructura se podrán manejar unas 800 toneladas diarias de granos, en tanto que el muelle como está tiene una capacidad para 480 mil toneladas.
El muelle de graneles tendrá una longitud de 180 metros por 14 metros de ancho. Contará con grúas giratorias, tolvas de descargas y tres sistemas de bandas transportadoras.
Contará también con bodegas y baterías para la descarga de barcos y camiones.
La ampliación del puerto de Caldera fue la primera obra que se dio en concesión en el país en los diez años que tiene el modelo vigente.

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