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Multipartidismo es menos eficiente en generación de leyes

Muchos partidos, pocas leyes

Resurgimiento legislativo del PUSC simplificaría discusión de proyectos

La Asamblea Legislativa es una verdadera torre de Babel en pleno siglo XXI, pero el resurgimiento del PUSC podría revertir esto.
La falta de entendimiento entre tantos partidos en el Congreso hace prácticamente imposible tomar decisiones.
Para el ciudadano esto tiene un costo, ya que vía impuestos financia el funcionamiento de un modelo legislativo cada vez más ineficiente.
La agilidad del bipartidismo de otrora podría regresar al escenario legislativo para la próxima administración.
El PUSC ha levantado en intención de voto, y es la segunda fuerza del país.
Su precandidato, Rodolfo Hernández, lanzó su campaña a mediados de marzo y ya cuenta con un 14% de apoyo electoral.
De mantener su ritmo de crecimiento, podría estar disputando la Presidencia con el candidato de Liberación Nacional.
Si bien es cierto que Liberación lidera por amplio margen en la contienda presidencial, el entorno actual sugiere desde ya un reacomodo en la distribución de plazas en el Congreso.
“Mientras otros partidos torpemente gestionados perdieron la carrera, el PUSC se sitúa atrás de Liberación Nacional y hace cábalas sobre las posibilidades que tiene”, indica Álvaro Madrigal, columnista de LA REPÚBLICA.
Desde que el número de partidos aumentó en el Congreso, la producción legislativa —tanto en calidad como en cantidad— se vino a pique, ante la imposibilidad de poner a todos de acuerdo.
En este momento, el multipartidismo ha debilitado en cierta forma a la democracia, pues un puñado de diputados es capaz de frenar una decisión mayoritaria por meses.
El ejemplo más reciente se dio con el TLC con Europa, el cual estuvo en la cuerda floja por acción de tan solo dos diputados.
Esto hizo que otras agrupaciones políticas como el PAC y el Movimiento Libertario lograran entrar a la arena política.
Aunque en principio esto significa una democracia más pluralista, lo cierto del caso es cuando se trata de política es más fácil poner de acuerdo a dos partidos y no ocho como sucede hoy en día.
Si la producción actual se compara contra los tiempos del bipartidismo, en el pasado se aprobaba un 17% más de leyes.
Cuando Liberación y la Unidad manejaban el sistema político costarricense, los grandes temas se discutían solo entre dos.
Cuando llegaba el momento del debate en la Asamblea Legislativa, todo el proceso de aprobación fue relativamente eficiente.
“El crecimiento rápido de la nación en los 90 y principios del siglo actual en parte se debe a un consenso en la visión que compartían ambos partidos”, expresó Carlos Denton, presidente de la junta directiva de CID Gallup.
El costo de la falta de entendimiento es que las soluciones serán muy lentas.
También sucede que leyes urgentes para el país, son condicionadas por intereses de pequeñas fracciones, que tienen la capacidad de bloquear la discusión en el plenario.
Hace pocas semanas, dos diputados pusieron en riesgo el negocio de un alto porcentaje de exportadores que venden sus productos a países de la Unión Europea.

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FOTOMONTAJE • INFOGRAFÍA GIDGET MONGE / LA REPÚBLICA

Esteban Arrieta
[email protected]

 


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