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Miércoles 9 Octubre, 2013

Estos movimientos son importantes y los partidos que participarán en la contienda de 2014, deben entender esto a fin de alcanzar legitimidad


Movimientos sociales

La revista TIME  publicó una fotografía de portada representando a quienes protestan, a pesar de tratarse de una publicación liberal y que destaca por antonomasia al individuo. Con ello, está llamando al lector a fijar su atención en un colectivo, motivo digno de reflexión desapasionada por quienes toman decisiones de importancia nacional en cargos de representación popular.
En ningún momento califica como amenaza las demandas de quienes protestan: reconoce que los sistemas políticos no funcionan debidamente y que tienen fallas importantes.
Los movimientos sociales generadores de las protestas demuestran que nunca antes ha habido tanta sincronización en la actuación, ni han sido tan cercanas entre sí. Pasaron de un país a otro y llegaron a España denotando un momento de inflexión que demuestra que van a tener cada vez más importancia.
Estos movimientos son importantes y los partidos que participarán en la contienda de 2014, deben entender esto a fin de alcanzar legitimidad.
Volver la mirada a otro lado o bloquear, por ejemplo, que el Foro de Occidente se incorpore con sus luchas en el accionar de la campaña política, no será más que continuar por una vía de autodestrucción de la democracia electoral que tenemos.
Si no hay incorporación de estas voces en los partidos, el mensaje claro que se enviará a la ciudadanía, es que no se van a hacer los cambios que se necesitan para lograr la cohesión social que se impone.
Hay grandes diferencias entre causas y razones de las protestas, mismas que en otros países se dirigen a lograr el fin de gobiernos autoritarios.
Sabemos que muchos de ellos han actuado y han dejado las cosas peor de como estaban antes. A veces incluso, no llevan la semilla democrática y han sido excluyentes.
Otras veces, han sido exitosos porque botaron gobiernos autoritarios de larga data. Se sabe asimismo, que han tenido éxito en el tanto se enfrentan con partidos políticos y con políticas públicas duras.
“Occupy” Wall Street luchó contra el poder financiero que llevó a pérdidas millonarias que golpearon duro a la gente común.
Vemos el caso de Chile donde la protesta se dirige contra la privatización del modelo educativo con altos costos para los estudiantes, de tal suerte que ha cambiado su estratificación social.
En Costa Rica, es ya frecuente, leer en las redes sociales una protesta contra los candidatos de uno u otro partido, con la lapidaria frase de: “fulano de tal, no me representa”.
Con conocimiento claro, debemos tener presente que la dinámica que rige a estos movimientos es la acción colectiva orientada a influir en la toma de decisiones sobre asuntos públicos que se desarrolla por vías no institucionales.
¿Por qué por vías no institucionales? Porque estas dejaron de ser eficaces para responder a la indignación y a la desigualdad crecientes.
El sistema de representación política, concretamente los partidos, deben oír y leer el accionar de los movimientos sociales e incluirlos en su quehacer y no solo ocuparse de sus asuntos.
Si funcionara bien la democracia, no habría protestas, porque todas las demandas se canalizarían por la vía institucional. ¡Pongamos coto a eso e integremos a los movimientos sociales en el quehacer partidario!

Julia de la O Murillo

Especialista en Estudios Latinoamericanos