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Morales y oposición medirán fuerzas

Gobierno y sectores que se oponen al mandatario tienen programadas manifestaciones esta semana

La Paz
EFE

Evo Morales, presidente de Bolivia, debe afrontar desde hoy los paros anunciados por seis regiones opositoras y el poder Judicial, que campesinos e indígenas pretenden contrarrestar con una concentración de más de 100 mil simpatizantes.

“Solo piensan día y noche en cómo tumbar a este indio”, dijo ayer Morales sobre la oposición a su gobierno en un acto celebrado en La Paz.

Los movimientos cívicos de Santa Cruz, Tarija, Beni, Pando, Chuquisaca y Cochabamba, regiones gobernadas por opositores al mandatario, han convocado a una huelga general para mañana “en defensa del Estado de Derecho”.

El senador Óscar Ortiz, de la alianza conservadora Poder Democrático y Social (Podemos, derecha), apuntó a Efe que el objetivo es reclamar al gobierno por “sus agresiones a la democracia y a la libertad” y no llamar “a la confrontación”.

El poder Judicial también parará el próximo jueves y viernes, en protesta por la decisión del gobierno de enjuiciar a cuatro de los cinco magistrados del Tribunal Constitucional (TC) acusados por Morales de prevaricación.

A juicio del mandatario izquierdista, ambos paros están convocados “para frenar el proceso de cambio” que su gobierno impulsa y desprestigiar su labor.

“Con los nueve prefectos (gobernadores regionales), el vicepresidente (Álvaro García Linera) y yo somos como una selección (de fútbol) y podemos jugar bien”, bromeó Morales al instar a las autoridades opositoras a que piensen más en el beneficio del pueblo que en sus propios intereses.

Respecto al proceso contra los magistrados del TC, reseñó que el mejor ejemplo de independencia es ver “cómo un poder (el Ejecutivo) puede denunciar a otro (el Judicial)”.

El presidente habló también de la Asamblea Constituyente, que la semana pasada decidió suspender indefinidamente sus sesiones por la violencia desatada en Sucre, sede del foro, a causa del reclamo de esta ciudad para volver a albergar los poderes Ejecutivo y Legislativo, que están en La Paz desde hace 108 años.

Subrayó que la disputa sobre la capital de Bolivia y las autonomías departamentales son sólo “pretextos” utilizados por la oposición para que la Asamblea no pueda concluir la redacción de la nueva Constitución, que debe estar lista en diciembre próximo.

Después de un año, los constituyentes no han redactado aún artículo alguno de la nueva Constitución con la cual Morales pretende renovar las diferentes instancias del país y han aplazado hasta diciembre su funcionamiento.

Por su parte, el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, llamó al diálogo a los dirigentes de la región de Chuquisaca, cuya capital es Sucre, aunque insistió en que el conflicto por el traslado de los poderes debe tratarse fuera de la Asamblea.

Para contrarrestar las medidas de presión de la oposición, de las que Morales comentó ayer que son “el inicio de la contrarrevolución” y una “guerra sucia que no comparte”, está previsto que unos 6 mil campesinos lleguen a Sucre en las próximas horas para defender la continuidad de la Constituyente.

Además, el gobierno pretende congregar en esa ciudad sureña el próximo 10 de septiembre a 100 mil personas de diferentes sectores indígenas y campesinos, como una señal de fuerza frente a los partidos y movimientos cívicos opositores.

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