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Viernes 5 Diciembre, 2014

Cuándo se dejará de asociar prosperidad a bienes materiales y promovamos valores como justicia, solidaridad, sabiduría, paz y amor


Monumento al consumismo desenfrenado

Simplemente causó en mí un impacto ver la cantidad de gente que el pasado viernes desde horas tempranas se enloqueció por realizar compras de bienes en su mayoría suntuarios aprovechando los cuestionados descuentos que cadenas comerciales hacían para atraer la mayor cantidad de público a sus locales.
No logra uno entender cómo hay gente que se aposte en las entradas de los comercios con hasta 12 horas de antelación para comprar un artefacto electrónico, que sufran frío y hambre por gastar plata en adquirir cosas que en su gran mayoría no son indispensables para vivir.


Peor aun, cuando se realizan esas compras acudiendo a endeudamiento a través del denominado “dinero plástico” para un placer temporal a un precio altísimo, ya que luego habrá que pagar a tasas de interés altas, que si no se saben manejar se pueden traducir en impagos y hasta llegar a ensuciar el historial crediticio.
El desenfreno colectivo llega a ser tal que los compradores se abalanzan sin piedad, corren desesperados por los pasillos de los locales comerciales sin importar edad ni sexo, y una vez enfrente de tan codiciado bien se lanzan, toman posesión y lo llegan a defender con fuertes vociferaciones, alaridos y hasta si es necesario con empujones y golpes; todo a la mejor usanza de la sabana africana en donde depredador y presa luchan por sobrevivir.
A donde ha llegado el consumismo de la sociedad actual, que dejando de lado los valores espirituales, se inspiran y asocian el progreso con la tenencia y posesión de bienes materiales que crean una fachada del hombre actual que enmascara lo vacío de su existencia.
En dónde podemos ubicar el futuro de la sociedad si hemos invertido el nivel de prioridades y ahora es más importante el placer que el alimento y el techo, es más importante realizarle un descuento a una pantalla plana que a un kilo de arroz; cuándo dejaremos de caer en la trampa que promulga la nueva ideología basada en la economía del consumismo y en donde los únicos ganadores son las grandes empresas; cuándo será que se deje de asociar prosperidad a la posesión de bienes materiales y más bien promovamos valores como justicia, solidaridad, sabiduría, paz y amor.

Mynor Retana C.

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