Monumental Kittel
Su equipo le dejó el camino servido, Marcel Kittel no desaprovechó para dejarse la victoria frente al Palacio Real en Londres. Eric Feferberg-AFP/La República
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Monumental Kittel

El alemán vuelve a mostrar su fortaleza en el sprint y gana su segunda etapa

Salvo alguna sorpresa, era un cierre para que los sprinters se lucieran y así se dio, ahí surgió nuevamente el alemán Marcel Kittel, más fuerte y veloz que los demás.

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Al ciclista germano su equipo Shimano le preparó el camino, y luego lo dejó para que hiciera lo que mejor sabe, cerrar más fuerte que nadie. Incontestable su triunfo.
Es la segunda victoria de Kittel en este Tour con tan solo tres etapas disputadas, ganó el día inaugural y lo hizo ayer en la última jornada en suelo inglés.
“Ganar junto a Buckingham Palace se parece mucho a hacerlo en los Campos Elíseos”, dijo Kittel, tras cruzar la meta en Londres luego de 155 kilómetros desde Cambridge.
“Era una etapa para los ‘sprinters’, no era muy dura. Ha sido extraordinario ganar frente a Buckingham Palace, las carreteras eran maravillosas para ‘sprintar’ y estoy feliz”, añadió.
La tercera etapa de la Vuelta gala, marcada por otro baño de seguidores alrededor de las calles, fue animada por dos treintañeros, el checo Jan Barta (Netapp) y el francés Jean-Marc Bideau (Bretagne).
Mientras los favoritos Vicenzo Nibali, dueño de la malliot amarilla; el español Alberto Contador y el inglés Chris Froome llevaban a cabo su objetivo de cruzar sin incidentes la bandera de cuadros.
“Mañana (hoy) tenemos opciones de mantener el liderato y vamos a trabajar en ello. Luego, en la etapa de los adoquines, las cosas son diferentes. Habrá que probar el material y ya se verá”, comentó Nibali, contento por mantener por segundo día consecutivo la camisa de líder, pero pensando en el futuro.
Bideau y Barta se escaparon desde casi que arrancó la carrera, y pedalearon en juntos hasta que el francés se quedó sin fuerzas y dejó al checo solo al frente un rato más mientras el pelotón los cazaba.
“He intentado ir lo más lejos posible, pero era demasiado duro. En los últimos kilómetros ya no pude hacer nada para evitar que el pelotón me alcanzara, pero lo he dado todo”, aseguró Barta, tras ser premiado como el corredor más competitivo de la jornada.
Seguramente el checo al igual que Bideau se habían soltado del pelotón por órdenes, y con el objetivo de intentar llamar la atención del público hacia dos equipos chicos que forman parte de este pelotón.
Así que sin sorpresas el cierre fue lo esperado. Se desató una lucha por el triunfo. El Astana de Nibali y el Tinkoff de Contador trabajaron en cabeza para evitar las caídas, incluso con el español al frente del pelotón, como un gregario.
Pero los trenes del Omega, Lotto y Shimano, abrieron camino a los peones, los llamados a cumplir el pronóstico de llegada masiva.
La recta roja junto a Buckingham y el Parque de Saint James se convirtieron en la ley de la selva. Todos como leones hacia el mejor bocado. Kittel, ciclista de sangre fría, asomaba enorme entre un bosque se espaldas agachadas por el esfuerzo, esperando su momento. Detrás Peter Sagan a su rueda.
John Degenkolb, último lanzador del Shimano, cumplió su cometido y se apartó para que Kittel iniciara el paseo triunfal. Nada pudo hacer Sagan. Nada más que hablar.
Kittel ganó su sexta etapa en el Tour con la autoridad del rey del sprint en una meta instalada frente al Palacio Real y ya con aroma a suelo francés.

Dinia Vargas
[email protected]
@dvargasLR



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