Leiner Vargas

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Martes 23 Junio, 2015

Señor presidente Luis Guillermo Solís, móntese usted también en el tren

Reflexiones

Móntese al tren


(I parte)

Nos hemos acostumbrado como ciudadanos a vivir en un caos vial que derrocha tiempo, recursos y que afecta la salud física, emocional y ambiental del país.
Recorridos de 10 kilómetros que terminan en horas de cansancio y tráfico, gastos excesivos de combustible y sobre todo, gasto muy valioso de tiempo productivo de los y las costarricenses desperdiciado.


Nunca será la decisión individual de tener un auto mejor que una decisión colectiva de tener un verdadero sistema de transporte público ordenado, articulado entre los distintos modos de transporte y sobre todo, adecuadamente regulado, para evitar abusos y proteger a los usuarios.
Es hora costarricenses de montarse al tren.
El tren es la mejor manera de solucionar los recorridos interurbanos y de mover la carga de un lado al otro del país. El tren urbano metropolitano —TREM— es tan urgente como importante. No entiendo la necedad de seguir gastando millones de dólares en reinventar el estudio de la refinería ruinosa de Recope, con aval del Gobierno que tanto lo criticó en la campaña electoral y de dejar olvidados los planes para tener un TREM de verdad articulado con las principales troncales de autobuses y el aeropuerto.
No hace falta ser muy inteligente para darse cuenta que la solución iniciada por Óscar Arias entre Heredia y San José ha sido más que preferida a las presas de viajar en bus o en auto privado entre esas dos ciudades. Enhorabuena que doña Laura Chinchilla lo conectó hasta Cartago y dejó sentado el proyecto para llegar a Alajuela.
Señor presidente Luis Guillermo Solís, móntese usted también en el tren.
Si mejoramos nuestra cultura vial y realmente consideramos que más del 70% de los costarricenses utiliza el transporte público para movilizarse diariamente, es claro que la prioridad en las carreteras y en la inversión pública debería estar del lado de ese 70% que requiere movilizarse para el trabajo, la educación y la recreación de manera continua.
Dar prioridad y ordenar el sistema de transporte público con troncales de carril directo interconectadas con las estaciones del TREM sería la mejor forma de atender las demandas de la ciudadanía.
Es catastrófico que sigamos viendo como algo normal el entrar a cualesquiera de las ciudades y ver cientos de autobuses y miles de taxis compitiendo por pasajeros en nuestros cascos urbanos.
Las paradas de taxis de las ciudades deberían ser exclusivas para servicios carbono neutral y por supuesto, no deberían de existir servicios privados no regulados en el sector de transporte público.
Ciertamente el país debe ir de lleno hacia una reforma integral del sistema de transporte y las discusiones regulatorias son vitales para modernizarlo, de eso hablaré en la segunda columna sobre el nuevo TREM, de hoy en ocho días.

Leiner Vargas Alfaro

www.leinervargas.com