Monstruo afiló colmillos
Sergio Córdoba ahora con Liberia le jugó enorme partido al Saprissa, club que lo cedió en préstamo, marca a Diego Calvo, anotador del segundo gol morado. www.imagenesencostarica.com/La República
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El lobo liberiano fue presa fácil de un Monstruo que tuvo para descuartizarlo, pero se conformó con dos mordiscos para mandar a dormir a su oponente, vencerlo 2-1 y asumir la segunda posición del campeonato.
Eran las 4 de la tarde y el sol que caía sobre el estadio Saprissa debió ser la fuente de energía que apoderó a los liberianos. En el primer cuarto de hora fue la visita quien usurpó la Cueva.

Los pamperos iniciaron sin miedo, faltándole el respeto al Monstruo en su casa y se vinieron encima desde el toque inicial.
El asedio fue tanto que a los 5 minutos tras tiro de esquina, Jonathan de León ganó de cabeza en el primer palo y le cambió la ruta al esférico que entró en el segundo poste.
La anotación dio un empuje a Liberia pero a como caía el sol, se desplomaba el control liberiano y fue ahí donde el orgullo del campeón salió a relucir.
A puro toque de primera intención llegó Saprissa al marco de Forvis que no pudo contra la marea morada que lo emboscó.
En dos minutos los tibaseños pusieron las cosas en orden. Al 31’ en embestida saprissista, Diego Calvo sirvió a Daniel Colindres que ingresaba por la izquierda y con un fuerte zurdazo raso anotó la igualada.
Eso sí, Colindres le devolvió el favor a Calvo cuando al 33’ como espejo de la primera anotación, Colindres recuperó un balón en mediacancha, aceleró hacia el marco y vio a Calvo por la derecha que remató con los cordones para poner el segundo en la pizarra. A lo grande celebró su primera anotación con la camisa morada.
Caía la oscuridad de la tarde-noche en la Cueva al iniciar el segundo tiempo y trajo consigo tiniebla en la brújula de Saprissa que tuvo para montar la fiesta y terminó dándose un festival de “casis”.
Jonathan Moya se llevó el premio de más fallos y erró en unas tres jugadas claras que hubieran dado sepultura a su oponente. Unos silbidos acompañaron al delantero que tuvo un mal día.
Francisco Calvo tenía para darse una dulce bienvenida pero botó dos frente al marco de cabeza, que es su fortaleza.
Liberia no se quedó viendo lo que hacía su rival, el técnico Érick Rodríguez la buscó con tres delanteros y hombres rápidos en su línea ofensiva, pero no carburó a tiempo.



 


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