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Lunes, 21 de octubre de 2019



COLUMNISTAS


Mitigando

Carlos Camacho [email protected] | Martes 20 noviembre, 2018


En momentos cruciales de la vida económica de los pueblos hay que definir el plan de acción según qué escenarios se plantean en el entorno. Ante todo, tomar conciencia de los hechos ciertos, hoy nos referimos al hecho cierto de la crisis económica del país, con independencia de las posibles medidas de remediación que están en manos distintas a la de los agentes económicos individuales, corporativos o de inversión pasiva, situación en la que cada uno debe contar con planes de superación de la crisis, ya que las urgencias deben ser atendidas con un protocolo especial.

Si usted como agente económico en una o diversas de las condiciones dichas, enfrenta con responsabilidad la actual situación del país, así como del mercado inmediato, tanto como el entorno que nos rodea a menos de dos años de entrar en una posible recesión económica global, a pesar de que lo que hoy vemos es un optimismo en particular en los mercados de valores de las grandes economías, es cierto, que antes de cada tormenta, así como después de todas, vienen calmas que mal leídas pueden llegar a generar una peligrosa confianza que degenere en la falta de acción.

Hoy en el mercado local costarricense por ejemplo vamos a tomar algunas variables para determinar, cuál debería ser el camino que los agentes económicos deberíamos estar tomando en nuestros propios frentes. En relación con el tipo de cambio, se dio un efecto delirio de alza que ha tenido en la última semana una tendencia a la caída significativa, no podemos sentarnos en la esperanza que es esto motivo para bajar la guardia en acciones que mas bien deben ser aprovechadas por los agentes económicos. En concreto, si usted consumidor dependiente de un ingreso fijo denominado en moneda local, empresario en el ámbito de consumos que sus precios de venta son fundamentalmente establecidos en moneda local, así como el inversionista financiero que se siente eventualmente confiado de que la tormenta ha pasado, estamos muy equivocados. En especial para los dos primeros, debemos alertar de la oportunidad de corto plazo para renegociar, convertir y denominar sus deudas en moneda local, esta protección viene acompañada de una ganancia, si el colón ha tenido una aparente apreciación frente al dólar, la cantidad de deuda convertida en colones será menor, aunque el valor facial de los intereses sea superior al de la deuda denominadas en dólares.

Pague o convierta sus deudas en dólares a colones teniendo en cuenta que estamos en una baja temporal del mercado cambiario y de muy corta duración, en pocos días o semanas estaremos de vuelta de manera pendular en el ejercicio de subida de los tipos de cambio, cuando se paguen en colones los aguinaldos por ejemplo y el inversionista o ahorrante normal, ante la potencialidad de que el mercado rebote la baja, quiera adquirir dólares para proteger sus ahorros en dólares. Por eso, tratar de deducir que hemos llegado a una estabilidad cambiaria es una falacia de peligrosas consecuencias, tanto para deudores como para acreedores.

Desde la óptica empresarial, hay que llevar a cabo un calce de plazos y monedas de pago y cobro, en términos funcionales de manera que las políticas de protección cambiaria sean las adecuadas para evitar desequilibrios en el capital de trabajo. Hay que contar con medidas de control de inventarios y puntos de reorden, recordando un método de valoración de la reposición, conocido como PREPS que permite en momentos de crisis mantener la capacidad instalada funcional y el equilibrio financiero de la empresa.

Desde la óptica de la valoración de los activos —a pesar de las restricciones fiscales de su tratamiento— requiere financieramente de reconocer el valor de realización de los activos, a fin de poder contar con medios de representación financiera, de manera muy especial de las cuentas del activo circulante, en particular cuentas a cobrar e inventarios, valoraciones que deben incluir el concepto de riesgo en las mismas, tanto de mercado como de gestión, así como de capacidad de mis clientes para hacer frente a sus obligaciones para con nuestras empresas. Dictar y promover medidas de protección de estos riesgos deben ser medios que permitan la gestión de la gobernanza en crisis de las empresas y negocios.

Una particular atención debe prestarse en el caso de las empresas familiares, en especial aquellas que están en la etapa de transición de los emprendedores a sucesores, evitando los errores típicos de tratar la sucesión como un elemento monárquico, para que la eficacia de la vida de la empresa se potencie, en momentos como los actuales hay que empoderar a los sucesores, a los que los tienen, si no los tienen es un buen momento de identificarles, esto debe ir acompañado de un adecuado mecanismo de gobierno corporativo y protocolos familiares.

A los inversores pasivos les es obvio mantener la conducta de prudencia valorativa de riesgos que ante la volatilidad y falta de certidumbre merece seguir en condiciones de cauto manejo en el corto plazo, buen momento para la dolarización de sus carteras, aprovechando el bajón del péndulo, diversificar instrumentos de inversión en plazos y mercados a partir de tener suficientemente aclarados los términos de la nueva realidad económica a punto de abrir el telón.

Todos los retos anteriores requieren entender que los métodos tradicionales de gestión en condiciones de estabilidad no serán aplicables ni durante la crisis, ni en el periodo de recuperación ni de reacomodo o réplicas cortas del gran evento que estamos a la puerta de entrar a vivir, hágase acompañar de expertos en estos aspectos, recuerde que está en juego en una gran cantidad de los casos, todo el patrimonio por el que han trabajado usted, sus antecesores y algunos sucesores, la destrucción de la riqueza puede ser irreparable.








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