Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 10 Diciembre, 2007

Mis personajes de 2007

Claudia Barrionuevo

Termina el año y es época de evaluación. Más allá de los análisis y el balance personal, he decidido escoger a los diez personajes del año. Por supuesto desde un punto de vista subjetivo: el mío.
Lo primero que tengo que hacer es afinar los conceptos de elección. ¿Voy a ser doblemente subjetiva y hacer una lista solo con los personajes que me gustan? ¿O voy a seleccionarlos según su presencia en los medios independientemente de si sus acciones fueron positivas o negativas? ¿Tomaré en cuenta la Ley de Igualdad Real y escogeré cinco hombres y cinco mujeres? ¿Me concentraré en el tema del año? ¿Trataré de seleccionar uno por profesión u oficio? Difícil, muy difícil.
Este último criterio de selección no me convence. Primero porque no sé cuáles profesiones u oficios incluir y segundo porque no debería dejar por fuera los deportes y me declaro absolutamente ignorante en el ramo.
Así que empecemos por el tema de 2007: sin lugar a dudas el referéndum. Y —más allá del “sí” y el “no”— debo reconocer que el presidente del TSE, Luis Antonio Sobrado, fue quien vivió el referéndum con mayor intensidad, viéndose obligado a navegar por aguas tormentosas.
Si decido escoger a otros protagonistas de este tema deberé incluir a personajes negativos que no se portaron a la altura de las circunstancias históricas y democráticas como Kevin Casas y Fernando Sánchez. Mejor no.
Otro tema que estuvo presente —además de las torrenciales lluvias y sus consecuencias— fue el dengue. Y aquí puedo cumplir con dos criterios de selección: un personaje que cuenta con mi simpatía y que pertenece al género femenino. La ministra de Salud María Luisa Avila asumió la lucha contra esta epidemia concentrándose en su trabajo y dando declaraciones exentas de politiquería.
Del mismo modo —tomando en cuenta el género y lo positivo—, si dirijo mi búsqueda hacia la Asamblea Legislativa, me resulta fácil escoger a una mujer que ha realizado una labor destacada: Elizabeth Fonseca quien continuó a cargo de la fracción del PAC. No estoy exenta de subjetividad: fue una de mis profesoras favoritas en la secundaria.
Si de escoger mujeres se trata entre la contralora de pelo esponjado y la defensora de pelo colorado me inclino más por la segunda, y no porque compartamos la misma debilidad por los tonos rojizos en nuestro cabello, sino porque Lisbeth Quesada fue una de las coprotagonistas del tema del año.
Si me dejo llevar por la presencia mediática en el campo de los sucesos judiciales, seguramente el licenciado Burgos se llevaría el primer lugar, seguido —aunque de lejos— por Matteo Quintavalle. Pero no estoy segura de querer tenerlos en mi lista.
Tampoco pienso incluir a quien a principios de este año dejó el cargo como presidente de la Federación de Fútbol y pocos meses después también dejó su carro luego de chocar contra tres automóviles estacionados.
Como mi lista es subjetiva termino con dos amigas. Una que este año se fue: Gina Orlich, que será uno de mis personajes para siempre. Y otra que en enero fue galardonada con el Premio Casa de las Américas en ensayo: María Lourdes Cortés.
La balanza se ha inclinado más hacia mis compañeras de género y sé que he dejado a muchos por fuera. Los cuatro que faltan se los quedo debiendo.

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