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Lunes 7 Diciembre, 2009

Miremos al horizonte como país

Definitivamente 2009 será recordado como un año gris por varias razones. No solamente por la ya conocida descalificación de la Selección Mayor al Mundial, sino por los resultados sociales que la crisis económica nos ha dejado a su paso. Claramente hemos retrocedido en crecimiento, en empleo, en inversión y por supuesto, en bienestar de nuestra población. También debemos remojar las barbas de quienes prometían el desarrollo como ilusión de corto plazo, dado que los indicadores de desigualdad han aumentado y los resultados de una creciente inequidad en la distribución del ingreso son abrumadores.
Pobre resultado es tener una inflación cercana al 5%, si el país se ha empobrecido y si la desigualdad ha crecido. Detrás de todo lo anterior se desata una creciente ola de inseguridad que amenaza con el propio modo de vivir y convivir de los costarricenses.
Dentro de la economía, actividad donde me desempeño como profesional, claramente podemos visualizar dos grupos que se han disputado el debate público este año. Unos, más cerca de la visión monetaria y liberal, para quienes el equilibrio de corto plazo y los macroprecios en el mercado son su mayor preocupación. Este grupo ha pujado por mayor restricción monetaria, por liberalización cambiaria y por menor intervención del Estado en el mercado de trabajo y de dinero, por supuesto, no quieren saber nada de más impuestos y mucho menos de mayor gasto social.
Un segundo grupo, cada vez más amplio y diverso, plantea su preocupación por los equilibrios de la economía de mediano plazo; los equilibrios en el mercado de trabajo, los equilibrios en materia de recursos y particularmente, en materia ambiental, los equilibrios en materia de capital social —es decir, desarrollo institucional— y por supuesto, los equilibrios en la distribución del ingreso.
Este segundo grupo, del cual formo parte, tiene como preocupación central un derrotero de desarrollo con oportunidades para un grupo mayor, orientando su trabajo como he dicho, por los problemas de mediano y largo plazo del sistema económico.
En 2009, la mirada fue a los pies, la preocupación central fue el equilibrio de corto plazo, a costa de un deterioro sustancial de nuestros horizontes como país. Definitivamente la luz y el horizonte de mediano y largo plazo fueron opacados por quienes se ocupan de la política económica de coyuntura. Ahora que miramos el 2010, al igual que desde ya deberíamos fomentar un proceso nuevo para nuestros muchachos de la selección sub-20; el país debería preocuparse y ocuparse urgentemente por sus equilibrios de mediano y largo plazo.
La reforma fiscal, inclusiva y progresiva, es urgente. La necesidad de aumentar y proteger el salario mínimo es crucial, el desarrollo de nuevas capacidades y competencias tecnológicas y laborales en el país —mediante más y mejor inversión en ciencia y tecnología e innovación— es apremiante. No se vale que desgastemos una campaña centrados en un monotema de la seguridad, si el trasfondo de ese problema es un país que ha perdido el horizonte. Miremos de nuevo al horizonte como país, es urgente.

Leiner Vargas Alfaro
Economista
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