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Mina de Ecuador en manos chinas

El Gobierno de Ecuador puso en marcha, con financiación de su mejor aliado, China, su primer megaproyecto minero a cielo abierto, considerado clave para el desarrollo del país pero criticado por grupos de ecologistas e indígenas.
El contrato del proyecto, desde ayer en manos de la china Ecuacorriente S.A., fue suscrito esta tarde en el Palacio de Carondelet, la sede del Ejecutivo en Quito, con la presencia del presidente ecuatoriano, Rafael Correa.
Ecuacorriente, con una inversión de casi $1.500 millones prevé extraer cobre en la zona de El Pangui, en la provincia amazónica de Zamora Chinchipe, en el sureste de Ecuador, donde algunas comunidades se han opuesto al proyecto por temer que esta pueda devastar la naturaleza.
Por ello, un grupo de ecologistas protagonizó ayer una protesta en las afueras de la embajada china en Quito y varias mujeres ingresaron en esa sede para presentar su queja en una carta, en la que aseguraban que el proyecto minero "afectará para siempre territorios de los pueblos indígenas y a la naturaleza".
"Rechazamos la firma del contrato anunciado y por ello nos declaramos en ocupación no violenta de la embajada China", señalaba la misiva.
Posteriormente, la Policía desalojó por la fuerza a los manifestantes y unas ocho mujeres fueron detenidas.
Alexandra Almeida, una de las manifestantes que se quedó afuera, dijo a Efe que existen "muchas irregularidades" en esa concesión, ya que los estudios de impacto ambiental "aún no están aprobados".
Grupos opuestos a la minería, especialmente de indígenas, convocaron a una marcha de protesta que comenzará el próximo jueves en Zamora Chinchipe y que prevé llegar a Quito el 22 de este mes.
En respuesta y durante la ceremonia de suscripción del contrato, el presidente Correa criticó duramente a quienes se oponen a la minería y dijo que no hay país en el mundo que no se haya desarrollado sin el aprovechamiento de sus recursos naturales.
Para Correa, detrás de las protestas están grupos a los que identificó como "izquierdismo infantil", "indigenismo" y ciertos sectores intelectuales que se oponen a la minería, según él, por ignorancia, por ser contrarios al Gobierno o por defender intereses propios y no los del país.
"Toda actividad humana tiene algún efecto en la naturaleza", admitió Correa, pero aseguró que los proyectos mineros en Ecuador, por orden constitucional, tendrán que "minimizar" los efectos contaminadores y cumplir los máximos estándares ecológicos.
Aunque admitió que la extracción minera a cielo abierto es "bastante invasiva" del entorno, ese impacto se puede recuperar hasta en un 95% cuando el proyecto termina, agregó.

Quito/ EFE
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