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AyA destinará $350 millones para mejorar acueductos, producir más líquido y construir alcantarillado

Millonaria inversión para evitar escasez de agua

• Zonas costeras ya enfrentan crisis de abastecimiento de agua durante el verano

• Programa garantiza suministro del líquido para el consumo humano por los próximos 20 años

Danny Canales
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A pesar de que el verano es la temporada alta de turismo, a los hoteleros de Manuel Antonio, en Quepos, les inquieta la llegada de esa época debido a que escasea el agua potable.
Para suministrar el líquido a sus huéspedes, los empresarios de esa zona han tenido que contratar camiones cisterna, pues el acueducto no bombea lo suficiente para abastecer la creciente demanda.
Si bien Manuel Antonio es una de las zonas más críticas, no es la única que enfrenta ese problema.
Estudios estiman que si el Instituto Nacional de Acueductos y Alcantarillados (AyA) no aumenta la producción de agua potable, para 2014 habrá insolvencia para abastecer a todo el país.
Para evitar esa crisis, AyA anunció una inversión de $350 millones de aquí a 2013. Con esos recursos se explotarán nuevas fuentes de agua, se repararán las tuberías actuales y se construirá un sistema de tratamiento de aguas residuales en el Valle Central.
El proyecto tiene el respaldo financiero del Banco Centroamericano de Integración Económica, el Kreditanstalt für Wiederaufbau (KFW) y el Japan Bank for International Cooperation (JBIC).
No obstante, evitar la escasez de agua les saldrá caro a los usuarios, pues tendrán que pagar más para que AyA pueda financiar los trabajos y pagar los empréstitos que solicitó.
La alta inversión que necesita hacer la entidad se debe a que por años se fueron postergando los trabajos mientras la demanda registraba un crecimiento promedio del 2,7% anual, comentó Heibel Rodríguez, gerente de AyA.
El funcionario justificó que la poca inversión realizada en las últimas décadas fue consecuencia de directrices del Poder Ejecutivo que impedían al sector público invertir en obras de infraestructura.
Actualmente las zonas costeras son las más afectadas, pues es donde ha crecido más la demanda.
“Nosotros hemos tenido que hacer descuentos en pleno verano, que es cuando hay más afluencia de turistas, debido a la escasez de agua, lo que nos genera pérdidas”, opinó Miguel Angel López, gerente de recepción del hotel Costa Verde, en Manuel Antonio.
Por su parte, Diego González, vicepresidente del hotel El Parador, comentó que el faltante de agua en la época seca provoca un caos en la operación del hotel, además problemas de salubridad y mala imagen para el país.
De los recursos que se invertirán, $109 millones se destinarán al área metropolitana para excavar nuevos pozos, mejorar la condición de los acueductos y redes que operan actualmente.
La meta es aumentar a 1.000 litros por segundo la capacidad de producción de agua para el consumo humano.
Precisamente Quepos es el primer acueducto que se atenderá. Ahí se aumentará la capacidad de almacenaje y distribución de líquido.
La zona oeste y el centro de San José también tienen prioridad ante el crecimiento inmobiliario e industrial.
Por ejemplo, para satisfacer las necesidades de agua potable en Escazú, Santa Ana, Ciudad Colón y San Rafael de Alajuela se excavarán más fuentes y se construirá un tanque de almacenamiento y las líneas de interconexión.
Además, en el centro de la capital se sustituirán 350 kilómetros de tuberías que tienen más de 30 años de haber sido instaladas.
“La situación de la red actual es tan crítica, que se producen en promedio 1.000 fugas por mes”, reconoció Rodríguez.
El noreste de San José, San Ramón, Palmares, Limón, Pérez Zeledón y 13 acueductos en la Zona Sur también recibirán recursos para fortalecer el suministro de agua potable.
Igualmente se destinarán $10 millones a los acueductos rurales. Las comunidades que se verán beneficiadas con ese aporte pertenecen a Puntarenas, Limón, Guanacaste y Alajuela.
En cuanto al tratamiento de las aguas residuales se instalará un alcantarillado que tratará las aguas en 270 kilómetros cuadrados del área metropolitana, que tendrá un costo de $230 millones.
Actualmente el 100% de las aguas sucias que se producen en el Valle Central llega a los ríos sin tratamiento, lo que amenaza no solo con desaparecer las especies sino también con contaminar los mantos que se emplean para el consumo de la población.

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