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Milito hizo rey al Inter
El argentino dejó en la red sus dos únicas ocasiones de gol

Bayern Münich no cuenta con un Leonel Messi y además, para su perjuicio, tenía a Frank Ribery suspendido; en el papel entonces, los germanos se presentaron en el Santiago Bernabeú como un rival más accesible para el Inter de José Mourinho que, si había dado cuenta de las estrellas de Pep Guardiola, bien podría con las más limitadas de Louis Van Gaal.
¡Dicho y hecho!
Con similar planteamiento táctico al que le opuso al Barcelona, aunque no tan defensivo, el Inter se apertrechó y se ordenó atrás con nueve hombres y buscó el letal contragolpe con los impulsos de Sneijder hacia los veloces Eto’o y Milito y por ahí halló la ruta del gol.
Así, el Inter recuperó, 45 años después el reinado en el Viejo Continente y conquistó su tercera Liga de Campeones.
El triunfo en la final contra el Bayern 2-0 le dio la razón a los argumentos que sostienen los proyectos del preparador luso José Mourinho, campeón también años atrás con el Oporto.
Una posesión mayor pero ficticia tuvo el Bayern pero sin peligro. A pesar de la obcecación de Arjen Robben, aparentemente el más metido en la batalla, no era un secreto que el holandés es la principal y casi única vía de peligro real cuando el balón es suyo, pero fue detenido por el rumano Cristián Chivu.
Con menos aspavientos y un ruido menor ejerció su compatriota Wesley Sneijder, este encontró petróleo en un saque de puerta. De ahí llegó el gol. Julio César sacó con potencia, más allá de medio campo. Diego Milito encontró a Sneijder, en el que se apoyó mientras enfiló hacia la meta de Butt. Fácil para el volante holandés, que devolvió el balón al argentino. Y este delante del meta del Bayern, resolvió con acierto y marcó.
El Bayern necesitaba una pausa; tenía el balón pero no la solución. Robben afrontaba el duelo como una cuestión personal y se enredó más de una vez en el uno contra uno.
Le faltó movilidad al Bayern, que echó de menos la profundidad del castigado Frank Ribery por la otra banda. Sin embargo, pudo dar un giro al partido tras el intermedio.
Thomas Muller remató a bocajarro una fulgurante jugada del Bayern. Julio César, perfecto, la desbarató con el pie mientras caía. Igual que Butt, acto seguido, que contrarrestó con la mano un remate del macedonio Goran Pandev después de una buena jugada de Milito.
El partido se rompió sobrepasada la hora de juego. El espíritu superó a la táctica con el partido enredado. De eso salió beneficiado el Inter para sentenciar y amarrar la copa. Samuel Etoo, vio a Milito con espacio. El argentino hizo el resto. Recorte incluido sobre Daniel Van Buyten para batir a Butt con el 2-0 y darle el título europeo al Inter.

Gaetano Pandolfo
[email protected] y EFE
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