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Martes, 18 de diciembre de 2018



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Microsoft cree que un detector de mentiras es la gran app

Bloomberg | Martes 23 febrero, 2016

En los próximos años, el aprendizaje automático cambiará el mundo, haciendo que las computadoras sean exponencialmente más inteligentes y ayudando a las empresas a reducir costos, averiguar dónde les conviene invertir y mucho más. Bloomberg/La República


 Jennifer Marsman hace poco probó un detector de mentiras diseñado por ella en su jefe de Microsoft. ¿Trabaja para la mejor compañía del mundo? Le preguntó. Sí. ¡Huy! Según el software, eso fue una mentirilla. ¿La van a ascender este año? ¡Sí! Esta vez su jefe muy probablemente estaba diciendo la verdad.
Marsman, de 37 años, es la “evangelista desarrolladora principal”, cuyo trabajo consiste en abogar incansablemente por el aprendizaje de las máquinas o aprendizaje automático: una forma de inteligencia artificial que usa datos para hacer predicciones sobre todo tipo de cosas, de las ventas trimestrales al momento en que una vaca quedará preñada.
El detector de mentiras, creado a partir de algoritmos y un casco de 14 componentes que mide las ondas cerebrales, es una especie de truco para amenizar reuniones que Marsman usa para mostrar a los desarrolladores de software cómo utilizar las herramientas de Azure Machine Learning de Microsoft.
La ejecutiva, bullanguera y afecta a hacer referencias a Harry Potter, tiene un papel fundamental en una compañía que llegó temprano al aprendizaje automático pero que ahora compite con Google y Amazon en la comercialización de esa tecnología.
Hay mucho en juego. En los próximos años, el aprendizaje automático cambiará el mundo, haciendo que las computadoras sean exponencialmente más inteligentes y ayudando a las empresas a reducir costos, averiguar dónde les conviene invertir y mucho más.
El analista de Bloomberg Intelligence Anurag Rana define a esta tecnología como “uno de los elementos de diferenciación más importantes para las compañías de software en los próximos años”. Sin ella, agrega, “la empresa no va a poder vender sus productos”.
Si bien Microsoft trabaja en el aprendizaje automático desde hace por lo menos veinte años, divisiones como Office y Windows utilizaban sus propiedades predictivas muy pocas veces.
“La reacción de muchas personas de esos sectores era: ‘Sabemos cómo hacer las cosas, ¿por qué cuestionan nuestras opiniones con sus datos?’”, dice Pedro Domingos, profesor de computación científica de la Universidad de Washington que escribió un libro sobre aprendizaje automático titulado “The Master Algorithm”.