Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 17 Mayo, 2016

 La regulación de los servicios públicos está en manos de la Aresep y no existen otros entes, mucho menos de origen privado, que puedan atribuirse competencias de fijación tarifaria. Si así lo fuese, por favor cambiemos esa torpe y nefasta ley que lo permite

Reflexiones

Mi corazón está de huelga

He revisado con detenimiento las propuestas de tarifas mínimas que el Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica pretende autoimponerse e imponernos a los y las costarricenses. Lástima, mi corazón no se puede irse a paro, pero si se puede ir a huelga. Mi corazón se declara en huelga, ante la descarada estafa que pretenden hacer los médicos al país, fijando dentro de su gremio y sin un mínimo análisis y consideración de costos, las tarifas mínimas a cobrar por lo que han dado a llamar, servicios médicos.
Por favor señores de la Defensoría de los Habitantes, señores diputados y diputadas de la Asamblea Legislativa, pongamos coto de una vez por todas a esta mala práctica. Cómo puede un gremio fijarse sus propias tarifas. Es como pensar que uno puede dejar al zorro que le cuide las gallinas. La regulación de los servicios públicos está en manos de la Aresep y no existen otros entes, mucho menos de origen privado, que puedan atribuirse competencias de fijación tarifaria. Si así lo fuese, por favor cambiemos esa torpe y nefasta ley que lo permite.
Viendo la lista de los procedimientos médicos regulados y con tarifa mínima, por favor, no existe ni siquiera permiso para tener un resfrío. Ciertamente los gremios profesionales deberían tener voz en la definición de sus tarifas, si así se decidiera regular, pero también los consumidores, costarricenses de a pie, que nos enfermamos un día sí y otro también, deberíamos formar parte de la consulta que dichas tarifas deben tener. Si los servicios médicos deben tener tarifas mínimas, deberíamos tener una entidad reguladora independiente y con voz de los y las ciudadanas del país. Ejercer efectivamente una contabilidad de costos clara para saber cuánto realmente vale el servicio. Empero, no es posible que sigamos incrementando los costos de la salud, ya sea por salarios exorbitantes de los especialistas o por tarifas monopólicas de parte de los gremios. Definitivamente uno de estos días nos va a dar un paro. ¿Dónde están en este momento los defensores del libre mercado y de la competencia? Será que reclamamos solo cuando se trata de los aguacates o del arroz, por favor señores de blanco, seamos serios.
Los servicios de salud pública son un bien indispensable y socialmente preferente, no puede dejarse a la voluntad monopólica de un grupo de médicos, por mejor intensión o ética que digan tener. Repito, la misma ingrata situación se vive en otras profesiones y deberíamos de una vez por todas, corregir los abusos que sobre los consumidores y ciudadanos, se han venido dando. Mi corazón no tiene derecho a irse a paro, es por eso que le he pedido a mi corazón ponerse en huelga, hasta que no se corrija esta desagradable situación.

Leiner Vargas Alfaro
www.leinervargas.com