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Mexico aún no siente fuerte los efectos de la crisis

El consumo interno ayuda a paliar el impacto que la crisis en Estados Unidos tiene sobre la economía mexicana, pero a largo plazo el efecto podría ser otro

Agustina Cobas
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A pesar de la gran cercanía y dependencia comercial de México con Estados Unidos, el país latino parece estar, al menos por ahora, bien preparado para hacer frente a los embates de una agudización de la crisis en Estados Unidos.
Esto porque el consumo interno, que ha mostrado importantes incrementos en los últimos años, ha sido uno de los sostenes del crecimiento.
Debido a que la mayor parte de la producción exportable va a Estados Unidos, una recesión en este país sin duda afectaría a la economía mexicana; no obstante, existen elementos que le han permitido a esta economía contar con las armas necesarias para evitar un impacto aún mayor.
Uno de ellos es el aumento que el consumo interno ha estado mostrando, el cual ha permitido compensar, al menos en parte, los efectos de la desaceleración en la economía estadounidense.
Sin embargo, dada la fuerte relación comercial y económica entre ambos países, una profundización de la crisis en Estados Unidos podría afectar a México a futuro.
“Si se produce una severa reducción del consumo en el norte, la economía mexicana la va a resentir en el mediano y largo plazo, afortunadamente el consumo interno está sirviendo de contrapeso a esta crisis, si tomamos en cuenta que creció en el último trimestre de 2007 un 5,6% en comparación con el mismo periodo de 2006”, comentó Juan Manuel Tirado, consultor financiero de GWM Group.
Por otra parte, el Gobierno mexicano mantiene una política fuerte de gasto público, lo que también ayuda a paliar el impacto sobre el crecimiento económico.
Por su parte, el mercado de valores de México, una de las plazas financieras más grandes de Latinoamérica, ha sentido parte de los golpes de los mercados estadounidenses, al igual que el resto de la región y otras partes del mundo.
El índice de precios y cotizaciones (IPC), principal indicador de la Bolsa Mexicana de Valores que expresa el rendimiento del mercado accionario, ha sufrido una disminución del 7% desde julio de 2007, periodo en que comenzó a despertar la crisis de hipotecas de alto riesgo en Estados Unidos.
El impacto sobre el mercado de valores ha sido más notorio, pues desde enero de 2006 hasta mediados de 2007, cuando comenzó a mostrar más volatilidad, el indicador había aumentado un 71%, según Bloomberg (ver gráfico).
En este contexto, el mercado mexicano podría resultar una alternativa de inversión atractiva para los inversionistas que buscan diversificar sus portafolios.
“Este mercado presenta muchas alternativas para el inversionista costarricense desde el propio mercado de valores puro y simple, hasta el desarrollo de servicios o a nivel de infraestructura.
En ciudades como Monterrey el crecimiento de la población requiere inversiones privadas en los sectores salud y educación, que presentan unas excelentes oportunidades de inversión si se quiere diversificar un portafolio o si se quieren expandir las operaciones en esos sectores”, agregó Tirado.





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